¡Sensible yo!… No se porque lo dices

Creo que cualquier pareja –me atrevería a decir que casi todas- a lo largo de su vida hemos mantenido una conversación de este estilo;

  • Hola cariño, ¿qué hay de cenar?
  • Pues lo que haya. Pero vamos, yo, el día… bien, aunque veo que no te interesa mucho.

En este momento os saltan las alarmas.

  • ¿Qué te pasa hoy, estás en uno de esos días?
  • ¿Cómo que en uno de esos días? ¡Qué días!
  • Pues en unos de esos días “vuestros” que estáis más sensibles, ya sabes…
  • No me digas que estoy sensible porque no lo estoy, lo que pasa que tú solo piensas en ti, que no tienes la más mínima delicadeza, desde luego…
  • Pero si no he dicho nada!!!!
  • Claro, ahora que si no he dicho nada, que si estoy histérica, que ¿Qué hay de cenar? Me preguntas que, ¡¡¡qué hay de cenar!!! Ni un beso, ni un “que tal estás…”

Si, es verdad, tenemos “esos días” donde estamos más sensibles, donde –a veces- nos vemos sobrepasadas por nosotras mismas. Donde tenemos esos seres microscópicos, llamados hormonas, saliendo de su caja de pandora y campando a sus anchas por nuestro cuerpo y provocando el caos anímico. Son las mensajeras de la anarquía sentimental. Hacen de nosotras dragones con cuerpo de mujer, capaces de pasar de la risa al llanto en cuestión de segundos.

Sigue leyendo