SEXO VAINILLA

  • ¿Cuál es tu helado preferido?
  • Mmm, el de vainilla
  • ¿Y siempre te pides el mismo?
  • Pues si. La verdad es que soy de gustos fijos. y ese me gusta bastante.
  • ¿Y no te apetece probar otro sabor, no sé, de Mango?
  • No creas que a veces no lo pienso, pero cuando llego allí, pues al final por pereza, por no pensar, voy siempre a lo seguro y vuelvo a pedir el de vainilla…

Creo que todos podemos ver con claridad cuantas veces a lo largo de nuestra vida en pareja caemos en la rutina de probar una y otra vez el “sexo vainilla”. Aquel que sabemos que nos gusta, pero que no ayuda a meter ningún otro ingrediente a nuestra relación. Es aquel que, por comodidad, pereza seguimos practicando, y en muchas ocasiones sin mucho interés. Y ¿Como animarnos a ponerle toppings y probar otros  nuevos sabores a nuestra relación? Creo que hay dos componentes básicos:

EL DIALOGO

Si yo os pregunto cuántas veces habláis a la semana de vuestros hijos o del trabajo, ¿Qué me diríais?: “Casi a diario”. Pero si os pregunto cuántas veces a la semana habláis de sexo entre vosotros, ¿Cuántas me diríais?… Es verdad que el día a día, nos puede con las cosas cotidianas; el trabajo, los niños, la suegra, los planes con amigos. Pero a veces olvidamos algo muy importante, que es hablar de nosotros. Pero no un diálogo superficial, donde las cosas se dan por hecho, sino ese diálogo basado en la confianza. Sigue leyendo