Amar se aprende amando

¿Cómo te descolocan esos primeros sentimientos que te brotan del interior cuando vuelves a ver a amor de verano? De repente te das cuenta que te pone nerviosa solo mirarlo y hasta bajas la cabeza, sin dejar de mirar de reojo para ver con quien habla y a quien saluda. Estamos esperando que se fije en nosotras y nuestro corazón se dispara cuando se acerca a darnos dos besos después de estar todo el año sin vernos.

Es la primera vez que nos encostramos ante semejante avalancha de emociones y muchos de nosotros no sabíamos gestionarlos. A muchos de nosotros no nos han hablado o explicado cómo se ama. Pero si hemos tenido un ejemplo diario de entrega, de cariño, de amor, que han sido nuestros padres. Pero cuando teníamos 16 años a muchos nos hubiera venido bien que alguien nos hubiera despejado todas esas dudas que se acumulaban en cuestión de segundos cuando veíamos a nuestro “amor” del verano.

Amar se aprende hablando.  Hablando de nuestros sentimientos, de nuestros miedos, de nuestras inseguridades, de nuestros deseos. Amar se aprende hablando de los niños, pero se crece sabiendo hablar de nosotros sabiendo dedicarnos ese tiempo que hace no olvidarse del otro.

Amar se aprende escuchando. Escuchando a la persona amada, entendiendo sus miedos que al igual que tú también los tiene. Respetando sus inseguridades y comprendiendo sus deseos. Amar se aprende escuchando sus historias del trabajo o los problemas con su madre. Amar se aprende tan solo escuchando y siendo capaz de entender.

Amar se aprende sufriendo. Se aprende de los errores cometidos,

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