The nothing box

Alguna vez os he hablado de esta caja. Lo explica un Pastor Americano que se llama Mark  Gungor, cuando habla sobre las diferencias entre el cerebro masculino y el femenino. Explica que es una caja que solo tienen los hombres. Pero no solo eso, sino que solo entienden ellos, y cuando están en ella son capaces de pensar en NADA. Para nosotras está fuera del alcance de nuestra comprensión. No podemos entender que nuestro marido llegue a casa y después de la cena se vaya a su caja de la nada con el móvil a disfrutar de ese mundo de “virtual” que puede ser FB o Instagram o simplemente a ver la tele.

Nos resulta casi más incomprensible que no quiera hablar. Si sencillamente hablar, llevamos todo el día fuera y “debería” tener el deseo de contárnoslo TODO. Pero lejos de eso se mete en su caja de la nada para hacer “nada”. Aunque a veces no somos capaces de entender esa necesidad de -simplemente- evadirse. Dedicarse tiempo a rumiar sus pequeñas crisis personales que no quiere compartir con nosotras.

A veces no somos capaces de ver la necesidad que tienen de NO contarnos todas sus inquietudes. De no hacernos partícipes de sus dudas, de su estrés en el trabajo o tan solo que están agotados de todo en general. Que analizan su vida y a veces pensarán: “y esto es todo…” “ya lo he vivido todo??” los hijos la mujer el trabajo los viajes…. A veces pienso que nos hacen un favor en NO compartir estos pensamientos con nosotras. Ya que si recibimos esta información de una forma inadecuada, algo que puede ocurrir con bastante probabilidad, podemos establecer conclusiones erróneas.

Empezaremos a dramatizar la situación tildándola de Sigue leyendo