El dolor de la indiferencia

Creo que todos somos conscientes que a lo largo de los años de un matrimonio, se viven muchas situaciones, mejores o peores, maravillosas e incluso aquellas que a veces acaban partiéndote el corazón. Pero hay veces, que nos estancamos en una fase de indiferencia y de falta de interés por la otra persona, por entenderla, por hablarla o incluso por querer compartir cualquier momento juntos.

Esa inapetencia, esa falta de interés del uno por el otro, duele, y duele mucho, duele como si te desgarraran el alma. A veces duele porque no sabes cómo acercarte de nuevo a la persona que tenemos a nuestro lado. Otras veces duele por todo aquello que se dice, le sacas punta porque te ataca los nervios. Da igual lo que diga, algo tan simple como un comentario matutino sobre el tiempo, o como algo tan profundo como el estado de nuestra relación. A veces duele esa sensación de estar en casa tan solo porque eres la máquina de producir y tu pareja e hijos ni te ven. Otras veces duele el silencio por esas conversaciones de tus temores compartidos.

La indiferencia es un arma capaz de destrozar no solo cualquier matrimonio, sino cualquier relación. La indiferencia es sutil, ya que entra en nuestra relación como un Sigue leyendo

Un matrimonio sin sexo??

Las sensaciones que tenemos las mujeres cuando el matrimonio hace aguas, cuando los enfados son frecuentes, cuando las discusiones empiezan en el desayuno o estamos en una de esas crisis de los 5 años, o de los 7 años o de los 10 años o de los 15 años o de los 18, 20, 25, creo que son muy diferentes a las sensaciones que tenemos cuando existe un vacío en la cama.

Creo que la falta de relaciones sexuales en un matrimonio dice muchas cosas de ambos. Dice indiferencia, dice enfado, en otros casos dice falta de admiración e incluso falta de respeto. En muchas ocasiones somos nosotras las que mantenemos un diálogo silencioso con nosotras mismas y llegando a conclusiones que en ocasiones son erróneas. Otras veces sois vosotros los que pasáis a una fase de falsa aceptación e inapetencia. Pero de lo que estoy segura es que esta falta de relaciones habla de soledad.

Creo que en ambos casos existe un dolor ahogado disfrazado de cansancio o de estrés. Creo que la falta de entrega en ambos casos va erosionando cualquier cimiento del matrimonio, por fuertes que los creamos. Creo que empieza a germinarse un rencor en cada uno de nosotros que con el paso del tiempo es difícil de romper. Creo que no solo endurece nuestro trato sino también nuestro corazón.

La falta de relaciones con su marido tiene efectos en una mujer que van mucho más allá de la parte física, la cual considero importantísima. Le hace plantearse -en ese auto dialogo silencioso- si su marido seguirá enamorado de ella. Claro ya vamos teniendo una edad y las cosas no están en el mismo sitio colocadas. ¡¡¡ Donde estarán madre mía!!! Será por eso? porque ahora estoy en una 40 y mis rodillas están más cerca de mis tobillos. O será porque Sigue leyendo