Culpas compartidas (Parte I)

Lo primero, presentarme. Soy “El Otro” si, si el otro. Desde hace meses dejé de tener nombre propio para pasar a ser el otro. Para pasar a un mundo paralelo donde nadie me puede ver, conocer o mucho menos verme en compañía de ella. Es cierto que pasó y supongo que quise que pasase, pero ahora me doy cuenta que estoy atrapado entre la persona que deseaba ser y la persona en la que nunca me quise convertir.

Las cosas fueron sucediendo de forma tan natural que al principio me pareció hasta inocente. Cuando ella retomó su trabajo tras su último embarazo vino cambiada. Supuse que era el cansancio de volver a exponer, los niños, la casa, la vida social tan intensa con su marido, etc. Poco a poco fue confiándome su pesar. Pasábamos mucho tiempo juntos y entre confidencia y confidencia, empezaron a surgir esos momentos que te hacen dudar, de si lo que ha parecido una mirada  es tan solo una mirada, o es algo más.

Sin querer darle importancia reconozco que cada día disfrutaba más de esos momentos, de esas risas o de esos instantes donde el simple roce casual de su mano sobre la mía me provocaba todo tipo de sentimientos. Se fue encendiendo en mi interior una llama que pensé que controlaba, que tan solo era pasajero, pero fue entonces, cuando me vi cambiando los días de sus exposiciones a los jueves. Era un día perfecto. Tras cerrar la galería y dejar todo organizado el momento estaba de mi lado, una copa de vino para celebrar una venta, un lleno total, no se cualquier motivo era bueno para estar con ella.

Es verdad que me daba cuenta como iba colmándola de todas las carencias que vivía en su matrimonio. La escuchaba, no faltaba  nunca a sus exposiciones, es verdad que como representante me resultaba fácil explicar mi presencia. La hacía reír, ¡¡¡¡Dios mío!!!! Como me gusta verla reír. La miraba, si la miraba con deseo. Sí, la deseaba, no podía dejar de pensar en su cuerpo sobre el mío. Quería besarla, en la boca, en el cuello, en todo su cuerpo. Cada noche tras esa copa de vino lo que más deseaba es que se traicionara a si misma. Imagino que yo ya me había traicionado y la quería a mi lado. Sigue leyendo