EL PESTILLO: pieza clave en un matrimonio.

Quien no tenga uno en su dormitorio, que se haga YA con uno. Es más, deja lo que estás haciendo y corre a por uno, pero ya. A ver hay un mundo maravilloso de pestillos en Amazon y de entrega inmediata, de verdad, os dará tranquilidad y a nuestros hijos -aunque no lo sepan- les ahorrará algún que otro trauma jajajaja.

Es una pieza que adquiere su valor cuando los niños comienzan a andar y de repente, sin saber como, aparecen una noche en la entrada del dormitorio con algún: “mama tengo sed”, “no encuentro mi chupete, osito…” Momento ideal para enseñarles donde dejamos el vasito de agua, ponemos seis o siete chupetes por la cama y si es necesario atamos el osito a la cama. La primera vez que aparecen por esa puerta, es posible que estemos en un día de esos de “hoy no toca” o de “me duele la cabeza” aaayyyy pero el día que se alinean los astros y todo confluye en el mismo momento?

Con los años y los hijos esa pieza tiene un valor, me atrevería a decir que, incalculable. La cantidad de micro infartos que nos va a ahorrar!!!!! Todos esos ruidos que normalmente no existen pero oímos, todos esos sobresaltos ante el más mínimo crujir de la casa o esa ansiedad que nos entra pensando en “y si no le oigo y entra”. En fin es un sin vivir y que nos sucede, y perdonarme pero creo que en especial a nosotras:

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Cariño, hoy no, que me duele la cabeza

Nooo, en serio??? Creo que debo de tener la mujer con mayor porcentaje de dolores de cabeza del planeta, de la GALAXIA. Igual debería ir al neurólogo, creerme, no es normal. Se que muchos de vosotros pensaréis que vuestra mujer ostenta esa posición, igual y como mucho, os dejo compartir dicho puesto con mi querida esposa.

Como bien sabéis, somos muy distintos, chicas, por si no os habéis dado cuenta, ¡¡¡somos muy básicos!!!, recordar, tenemos una maravillosa caja de la nada si, si, de la NADA y si nos decís que no os pasa nada, nos lo creemos, y aunque os parezca increíble sabemos leer entre líneas, pero creernos que lo vuestro no es escribir entre líneas. Lo vuestro es escribir con un código secreto que pocos hombres son capaces de descifrar. Solo los “Grandes Maestros” son capaces de intuir que ahí hay algo, yo no conozco a ninguno, pero dicen que existen.

De verdad, si por algún momento llegarais a comprender la importancia que tienen vuestros abrazos, vuestros besos, vuestras caricias, vuestra entrega, igual esos dolores de cabeza se atenuarían día tras día. Desaparecerían esos pijamas o esquijamas de terciopelo gordo brillante ¡¡¡dejar de poneros esos pijamas, por favor!!!! Preferimos subir la calefacción!!!!. Se diluiría ese cansancio crónico que padecéis desde que entramos en casa hasta que nos metemos en la cama. Que, por cierto, aunque no lo creáis, nos damos cuenta de que no es posible tardar tanto en llegar a la cama, no es de extrañar que cuando lleguéis estéis “agotadas” Y nosotros algo frustrados.

A veces, cuando nos echáis en cara vuestro cansancio porque no ayudamos…, y nos ponemos en “modo entrega” nos encontramos con cierta resistencia al cambio o lo que viene llamándose hacer las cosas a nuestra manera. Os poneis algo “nerviosas” jajajaja. Por ejemplo, momento lavaplatos:

  • No, así no, pásalos primero por agua, no así no, pon los llanos aquí los hondos en esta parte. Ya no hablamos de los cubiertos: los cuchillos boca abajo que, sino luego te puedes pinchar con ellos, los tenedores y cucharas boca arriba que, sino ocupan mucho espacio, las cucharillas y tenedores de postre en el cestillo corto y ya no paso al mundo vaso que eso ya es “pa nota”. A ver, esto es de máster en organización vamos que cada vez que me enfrento al lavaplatos me plateo llamar a @la_ordenatriz.
  • Claro que el momento estrella es el momento “baño niños”, que si no lo cojo bien que lo voy a ahogar, que no los deje en remojo, que les frote pero suave, que le seque sin frotar, que le abroche el pijama pero sin apretar…, de verdad hacéroslo mirar jajajaja.
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Cariño, hoy toca, no?

A ver chicos ¡¡¡¡por favoooorrrr eso nunca!!! Hoy toca??? De verdad me lo dices!!!! Jajajaja en serio creo que no hay mejor antídoto para alejar a tu mujer de la cama que frases de ese estilo. No se si toca o no toca, si hoy es sábado sabadete, cena y “abracete”, no se como cada pareja tiene organizados sus encuentros conyugales, pero lo que creo que todas estaréis de acuerdo conmigo que lo de “hoy toca” y similares solo nos provoca un: “aunque me apetezca hoy NO TOCA” jajaja.

Como muchas veces he comentado somos muy diferentes, que por cierto bendita diferencia, y aunque hay algunos vídeos, muy graciosos, (tipo este https://www.youtube.com/watch?v=dTMzfFjaTT8) donde se nos describe con una personalidad “algo compleja” creo que realmente es solo una cuestión de esfuerzo el que nos entendáis, así podéis ser más felices. Os diría que es más bien ya una cuestión práctica. La ecuación es fácil: mujer feliz… ¡¡¡hombre tranquilo!!!!

Es verdad que necesitamos nuestros momentos, nuestros tiempos, y que somos algo más perezosas o incluso egoístas a la hora de comenzar una noche fogosa ¡¡Así… de repente un martes cualquiera!!. Uff a veces solo de pensarlo a muchas se nos pone cara de: “mmm… igual tardo más en llegar a la cama a ver si con suerte se ha quedado dormido”. Si es una realidad, muchas veces utilizamos esta técnica para evitar deciros que no, que os pongáis pesados, nosotras más tensas e incluso algún que otro enfado y acabemos escuchando frasecitas del estilo “yo creo que ya toca, no?” llevamos n días.. semanas… años…en fin en este matiz no entro que he descubierto que la horquilla va desde las horas a los años!!!!

Os voy a dar varios trucos sencillos, no necesita de gran elaboración y si de algo de conocimiento sobre vuestra mujer. Cosas que no suelen fallar:

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La verdad?? Yo tampoco se como hablar contigo de sexo

Se que necesitas hablarme, se que necesitas compartir conmigo nuestras inquietudes del dormitorio, se que me estás esperando. Pero también se que no puedes y creo que yo tampoco se cómo dar ese paso. Porqué tu necesitas hablarlo, necesitas compartirlo. Pero yo necesito mucho más que hablarlo. Necesito mucho más que compartirlo, necesito vivirlo, necesito entenderlo, necesito sentirlo.

Al igual que tú, tengo sentimientos encontrados, tengo miedo a ser juzgada por ti. Tengo miedo a que me mires de otra forma. Tengo miedo a no saber disfrutar de ti, a rechazar tus caricias por una vergüenza impuesta por una educación donde el sexo se veía como algo sucio o como ahora que se ve como algo tan banal y frio que ha dejado de ser una entrega de dos personas para ser tan solo… “un rato”.

Tengo la curiosidad de sentir como son esos nuevos besos que de vez en cuando has dejado caer. Quiero experimentar esas caricias nuevas que a mitad de camino se han perdido entre las sábanas. Tengo la necesidad tanto de comprender, de avanzar como el parar. Y siempre llego a la misma conclusión, creo que ambos estamos atascados en el mismo punto.

Hay que empezar por romper la espiral del miedo, el miedo a una conversación sincera, el miedo a juzgarnos, a no comprendernos. El miedo a sentirnos vulnerables, el miedo a hablar a corazón abierto y empezar por una conversación serena. Sino somos capaces de romper esta espiral en la que estamos, sin quererlo nos iremos alejando poco a poco hasta el punto de no saber compartir nuestra intimidad, hasta el punto de convertirnos en dos extraños en la cama.

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La verdad? no se como empezar a hablar contigo de sexo

Lo necesito, necesito hablar contigo, sobre todo, sobre lo que me pasa, sobre lo que compartimos en la cama, sobre como a veces me siento, sobre cómo me gustarían las cosas, sobre lo que quiero cambiar y sobre lo que quiero innovar, pero no soy capaz. Creo que tengo una mezcla de sentimientos encontrados que van desde el temor a la necesidad, desde la vergüenza al querer experimentar o desde la falta de confianza en saber cómo lo aceptarás a la certeza del bien que nos hará. Pero lo reconozco, no soy capaz y me muero de ganas de compartirlo contigo.

Quiero saber cómo aceptarás cuando te diga que me fascinan tus caricias, que me abrasan tus besos por mi cuerpo, pero al mismo tiempo me da pánico saber cómo entenderás que a veces necesito más. Necesito que seas la mujer dulce y sensual que a veces me paro a contemplar durante nuestros encuentros en el lecho conyugal. Pero también necesito a esa mujer fogosa, que se quite esos complejos y sepamos disfrutar de nuestra sexualidad de manera más abierta y sincera, sin tabúes, sin complejos que seguramente tenemos y que juntos podemos romper.

Necesito hablar de los miedos que ambos tenemos, necesito aprender contigo a disfrutar sin pensar, sin tener que juzgar y sin tener que analizar cómo me vas a mirar. Quiero crecer, después de estos años juntos, nuestra vida sexual también tiene que crecer con nosotros, no podemos dejar que se nos quede atrás. Tenemos que ir juntos, en el amor, en la entrega, en el sexo, en la compresión, pero no podemos quedarnos atrás y no sabernos comunicar. Te soy sincero que a veces no sé por dónde empezar.

Te necesito hablar, te necesito contar, pero te vuelvo a decir no se como romper la espiral del pudor. Un pudor que soy consciente que Sigue leyendo