Las palabras conmueven, el ejemplo arrastra

Hoy tan solo quiero compartir con vosotros, la carta que le escribió -una buena amiga- a su padre cuando murió,  a los pocos meses de haber fallecido también su madre, y que leyó en el funeral. Le pedí que si podía compartirla en mi blog, ya que me pareció un maravilloso ejemplo de cómo un matrimonio es capaz de conmover con sus palabras y arrastras con su ejemplo.

Querido Papá,

Gracias., Gracias por el ejemplo que nos has dado. Un ejemplo de entrega y de amor, un ejemplo de generosidad hacia tus hijos y hacía el amor de tu vida: mamá.

Después de diez años de novios, varias decenas de cartas de amor a mamá -que sabes que ella las guardó hasta el final- y 53 años de matrimonio, solo podemos decirte gracias, porque nos has enseñado como se quiere, como se lucha y como uno se entrega a su mujer.

A lo largo de toda vuestra vida en común habéis tenido años muy difíciles y años maravillosos, como los vividos en Asturias. Siempre os habéis tenido el uno al otro, y tus hijos y nietos hemos podido aprender día a día de vosotros, y eso es un regalo de Dios.

Hemos aprendido a veros luchar juntos; hemos visto como, ante situaciones muy difíciles, os habéis caído. Pero lo más impresionante ha sido ver como os habéis ayudado el uno al otro a levantaros, como habéis sido sembradores de paz en todo y, todos los que os hemos rodeado, hemos visto como tú, papá, has llorado a mamá; como la has amado; como la cogías de la mano en su momento final: como dos enamorados, como hasta el último instante de su vida, la amaste y le entregaste lo mejor de ti.

Papá: ese amor que has sentido y demostrado a tus hijos y a mamá, nos ha hecho ver como uno es capaz de entregarse en el silencio del día a día, como tú has sido el pilar de mamá en todos los momentos difíciles; como la dejabas que ella dirigiera la casa y como siempre has estado pendiente de sujetarla cuando se caía. (…)

(…) Pero, desde que murió mamá sé que has tenido ganas de volver a estar con ella. Ahora, a pesar de nuestra tristeza, tenemos que estar contentos por ti: ya vuelves a estar junto a ella, junto a la persona que más has querido, el amor de tu vida. Y nos has dejado un testimonio de amor, de fidelidad, de entrega y de lucha en un matrimonio (…)

Sin conocer a este matrimonio, todos podemos imaginar cómo ha sido y cómo una hija ha visto, a lo largo de la vida de sus padres, un amor fruto del esfuerzo, una complicidad fruto del trabajo, una entrega fruto de la voluntad. Esto es un matrimonio que ha “querido querer quererse”. Tal y como cuenta, ha sido un matrimonio en el que se han caído como otros muchos; pero lo importante ha sido que se han levantado juntos, sin reproches, sin rencores. El matrimonio es un constante querer quererse. Es voluntad.

4 comentarios en “Las palabras conmueven, el ejemplo arrastra

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