Tan solo GRACIAS, Ismael Clemente

Sin conocerte de nada, tan solo las gracias te quiero dar.

pero antes de nada me presento para, a la educación no faltar.

Soy madre de cuatro hijos y esposa del mejor hombre que pueda imaginar,

y con esta simple presentación, mi agradecimiento te quiero hacer llegar.

 

A la llamada de cinco amigos decidiste acudir,

sin la presencia de los medios para que te pudieran aplaudir.

Eso dice mucho de ti, dice que eres un hombre con humildad,

un hombre que por estas cosas, prefiere no resaltar.

 

Al igual que otros empresarios, a la causa de España te has querido sumar,

haciendo de nuestra patria un mejor lugar,

por mucho que tu empresa sea un gran Fondo de Inversión,

y a nuestro vicepresidente le provoque odio en su corazón.

 

Cansada, triste y agotada estoy de escuchar,

que los ricos más dinero tienen que donar,

cuando aquellos que lo más valioso que pueden tener,

es su tiempo para otros, y no lo quieren ni ceder.

 

Es triste ver como el gobierno arremete contra el empresario español,

Como no ve que tan solo lucha, con su trabajo, esfuerzo y valor,

seguramente porque hace años que el “estado del bienestar” nos despojó,

de aquello que muchos no conocen, que es el esfuerzo y el coraje de un español.

 

A la hora de la verdad, siempre son los mismos los que salen a ayudar,

con los valores que algunos nos quieren hacer olvidar.

Valores como el sacrificio, la honestidad y la fuerza de voluntad,

valores que la “casta” no nos va a arrebatar, paseando por su chalet de Galapagar.

 

Me emociona ver los ángeles anónimos que esta pandemia ha hecho crecer, Sigue leyendo

El dolor de la indiferencia

Creo que todos somos conscientes que a lo largo de los años de un matrimonio, se viven muchas situaciones, mejores o peores, maravillosas e incluso aquellas que a veces acaban partiéndote el corazón. Pero hay veces, que nos estancamos en una fase de indiferencia y de falta de interés por la otra persona, por entenderla, por hablarla o incluso por querer compartir cualquier momento juntos.

Esa inapetencia, esa falta de interés del uno por el otro, duele, y duele mucho, duele como si te desgarraran el alma. A veces duele porque no sabes cómo acercarte de nuevo a la persona que tenemos a nuestro lado. Otras veces duele por todo aquello que se dice, le sacas punta porque te ataca los nervios. Da igual lo que diga, algo tan simple como un comentario matutino sobre el tiempo, o como algo tan profundo como el estado de nuestra relación. A veces duele esa sensación de estar en casa tan solo porque eres la máquina de producir y tu pareja e hijos ni te ven. Otras veces duele el silencio por esas conversaciones de tus temores compartidos.

La indiferencia es un arma capaz de destrozar no solo cualquier matrimonio, sino cualquier relación. La indiferencia es sutil, ya que entra en nuestra relación como un Sigue leyendo

Un matrimonio sin sexo??

Las sensaciones que tenemos las mujeres cuando el matrimonio hace aguas, cuando los enfados son frecuentes, cuando las discusiones empiezan en el desayuno o estamos en una de esas crisis de los 5 años, o de los 7 años o de los 10 años o de los 15 años o de los 18, 20, 25, creo que son muy diferentes a las sensaciones que tenemos cuando existe un vacío en la cama.

Creo que la falta de relaciones sexuales en un matrimonio dice muchas cosas de ambos. Dice indiferencia, dice enfado, en otros casos dice falta de admiración e incluso falta de respeto. En muchas ocasiones somos nosotras las que mantenemos un diálogo silencioso con nosotras mismas y llegando a conclusiones que en ocasiones son erróneas. Otras veces sois vosotros los que pasáis a una fase de falsa aceptación e inapetencia. Pero de lo que estoy segura es que esta falta de relaciones habla de soledad.

Creo que en ambos casos existe un dolor ahogado disfrazado de cansancio o de estrés. Creo que la falta de entrega en ambos casos va erosionando cualquier cimiento del matrimonio, por fuertes que los creamos. Creo que empieza a germinarse un rencor en cada uno de nosotros que con el paso del tiempo es difícil de romper. Creo que no solo endurece nuestro trato sino también nuestro corazón.

La falta de relaciones con su marido tiene efectos en una mujer que van mucho más allá de la parte física, la cual considero importantísima. Le hace plantearse -en ese auto dialogo silencioso- si su marido seguirá enamorado de ella. Claro ya vamos teniendo una edad y las cosas no están en el mismo sitio colocadas. ¡¡¡ Donde estarán madre mía!!! Será por eso? porque ahora estoy en una 40 y mis rodillas están más cerca de mis tobillos. O será porque Sigue leyendo

Reto para el próximo San Valentín

Os voy a reconocer que esta fecha me ha generado siempre un poco de rechazo. Supongo que siempre la he visto como una mera acción de marketing y comercial para que las ventas de las colonias, flores, y grandes almacenes se incrementaran a costa de inculcarnos la “obligación” de demostrar cuanto nos querernos con un regalo.

Se que a todos nos gusta recibir regalos, pero os propongo un reto. Tenemos casi un mes por delante para pensar en ello, una vez pasadas las Navidades y el atracón, no solo de comida, sino también de regalos. El reto es sencillo, tan solo consiste en lo siguiente:

HACER UN REGALO MAS ALLA DE LO MATERIAL (bueno casi, que sino, no sería un reto, sino un milagro)

Se que a priori lo vemos imposible, yo la primera os lo reconozco. Pero creo que hay muchísimos regalos que deseamos que no suponen ir a El Corte Inglés o tirar de Amazon para salir del apuro para que la persona que tengo en frente no se sienta molesta.

La idea es ir averiguando “ESE REGALO PERFECTO” Ese regalo que sabes que se morirá cuando lo reciba, porque es un regalo pensado y trabajado. Porque es un regalo anhelado y que no se olvida a las dos semanas cuando te has acostumbrado a usar esa nueva colonia o simplemente has olvidado si era un pijama o unos gemelos, o ¿ese fue el del año pasado?

Me refiero a ese regalo que está hecho con tanto amor que es capaz de ser recordado durante años, es capaz de resolver una pelea e incluso animarte en los momentos en los que nos “caemos mal”. Es ese regalo que lo dice todo, es ese regalo que llevamos esperando años, pero que, con paciencia, mucho amor y esperanza acabará llegando, bueno y alguna que otra indirecta e incluso sugerencia.

Hay que pensar en el regalo que le guste a tu pareja, no a nosotros. Muchas veces sin darnos cuenta regalamos aquellas cosas que nos gustaría recibir y no nos ponemos en los zapatos del otro. Hay que averiguar cual es ese deseo, muchas veces son detalles sencillos como una carta donde le abres el corazón y le dices Sigue leyendo

Acortar Distancias

¡¡¡¡¡¡¡Como la cama se puede convertir en un espacio tan grande!!!!!!!!!

¿Habéis pasado por esa sensación? Esa, donde la cama se convierte en el tamaño de un estadio de futbol. Donde cada uno va con un equipo y el árbitro se fue hace años. Esa sensación donde primero solo se oyen reproches y después tan solo el silencio. Esa sensación de tener a alguien tan cerca y al mismo tiempo a años luz de ti.

Es algo -me atrevería a decir- que en mayor o menor medido nos ha podido pasar a muchos de nosotros. Tener esa sensación de vivir con alguien que se nos está escapando y no saber muy bien por donde tirar, porque parece que se escapa más rápido. Tener esa sensación con alguien que no le importa dejarnos escapar, porque ya lo da por perdido. Tener esa sensación de haber dejado de luchar. Tener esa sensación que parece que se acerca el final y no querer llegar a él.

Cuando esa distancia nos parece casi insalvable, nos parece más un “ser” que un “estar” es cuando ha llegado el momento de parar. De no dejar a la deriva esta situación ya que en tal caso suele terminar en un puerto que igual no deseamos. Es el momento de enterrar ese orgullo que tan solo daña al matrimonio. Es el momento de dar ese primer paso y coger de la mano a nuestra pareja y empezar a acortar distancias.

Es, en ese preciso momento, cuando hay que marcar una estrategia conjunta. Yo te planteo: Sigue leyendo

Mi prioridad?? Mi mujer. Mi marido.

La primera vez que alguien me dijo esto, fue en la boda de mi amiga Camino. Fue otra compañera del cole, embarazada de 7 meses y unos minutos antes de que su marido la sacara a bailar el vals. Me dejó absolutamente descolocada no entendía como su prioridad no podía ser el bebé que estaba esperando.

A lo largo de los años ha sido una frase que ha venido acompañándome y he llegado a la convicción de que es lo mejor que puedo hacer, no solo por mi matrimonio, sino también por mis hijos. He hecho mía esa afirmación “mi prioridad es mi marido” al igual que él. Y con esto no digo que sea el único camino, solo digo que es, el que hemos escogido. Perdonarme que me ponga en primera persona, pero creo que así soy capaz de transmitirlo mejor

Después de casarnos y empezar a vivir juntos, no sé a vosotros, pero había cosas que no era capaz de entender. Cosas tan simples como que el rollo de papel higiénico se pone en el portarrollos del papel higiénico, no se igual son algo maniática, ja, ja, ja. O cosas tan sencillas como que la ropa NO se lava y se plancha sola. Si la dejas en el cesto de ropa sucia y no haces nada con ella, ¡¡¡¡¡Ahí sigue!!!!! Es una locura lo sé, pero del cesto no sale. Es verdad que los dos tuvimos que poner de nuestra parte y en ciertas ocasiones borrar esas líneas rojas que nos marcamos a veces de forma absurda.

Después de esa adaptación, que reconozco que no siempre fue de color de rosa, logramos disfrutar el uno del otro. Momento perfecto, trabajando los dos, con dinero no mucho eso es verdad, con el tiempo para nosotros los fines de semana… Que más podíamos pedir. Entonces llegó nuestro primer hijo. Cuando llegamos a casa y nos quedamos sin enfermeras, sin padres, tíos, amigos, etc., Os voy a ser sincera ¡¡¡¡¡LO FLIPAMOS!!!!!, creo que Sigue leyendo

Jose, un buen ejemplo

Hoy quiero hablaros de Jose y como me ha sorprendido. Creo que a veces nos quedamos con la fachada de las personas que a lo largo de la vida nos cruzamos.

Jose es un tipo sencillo, Directivo de una multinacional y que no esperas que tenga a su cargo a más de doscientas personas. Cosa que ya le señala con una cualidad -cada vez menos común- que es la humildad. De las primeras cosas que me sorprendieron fue que siempre le gustaba llevar el abrigo de su padre, le venía algo grande de mangas, y no era un abrigo “vintage” pero SI era el abrigo de su padre, al que lleva en su memoria a diario. Me parecía un acto sencillo, cargado de amor y respeto. Lleno de admiración y sin complejos.

Con el paso de los meses y las conversaciones en diferentes momentos, ya sean encuentros con clientes o simplemente compartiendo mesa a la hora de comer fui descubriendo un hombre enamorado de su mujer. Que por cierto guapísima. No solo está enamorado de ella, sino que lo dice. Te cuenta como es lo más importante de su vida. El duro golpe que tuvieron cuando le detectaron un cáncer de pecho y como juntos salieron adelante. Otra cualidad que aflora de este directivo es la fortaleza y la lucha.

Es una persona, con un gran sentido común, te explica como va metiendo en su hogar a los novios de sus hijas.

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Y TÚ, ¿QUE LE REGALARÍAS A TU PADRE?

Hoy es un día especial. Es el día del PADRE. Un día entrañable para la mayoría de nosotros. Un día para pasar con la familia y agradecer a nuestro padre todo lo que hace por nosotros. Por como nos quiere, por sus constantes atenciones, por sus diferencias y discusiones o simplemente por estar siempre ahí.

Pero hoy no quiero dirigirme a mi padre. Como muchos sabéis el falleció a los pocos meses de morir mi madre. Si, fue una de esas personas que murió de amor. Pero hoy quiero dirigirme a todos los hijos que buscamos el regalo perfecto para nuestro padre. Ese viaje a Chile para ver a su hija expatriada. O esos gemelos que se pone en ocasiones especiales. O incluso es vino exclusivo que tanto le gusta.

Después de más de tres años sin tener que pensar en un regalo para el día del padre, tengo que reconocer que por un lado me vienen a la cabeza aquellos que hice casi por automatismo. ¡¡¡¡madre mía… no se cuántas camisas, o pijamas le pude regalar!!!! Y por otro lado solo me vienen aquellos que dejé de hacerle. Aquellos que realmente eran los que él más deseaba. Aquellos en los que no pensé,  simplemente por mi comodidad.

Si tuviera ahora que pensar en un regalo para mi padre os diría que le regalaría mi tiempo. Ese que ojalá hoy pudiera darle. No regatearía en abrazos. Le regalaría miles de esos paseos que no llevaban a ninguna parte, esos que tan solo eran la excusa para estar un rato juntos. Le regalaría mi silencio. Ese silencio tan necesario a veces para saber escuchar lo que la experiencia de la edad te enseña. Le regalaría ese silencio para poder comprender su dolor y respetar su soledad. Le regalaría ese silencio para saber escuchar sus temores más profundos.

Si ahora pudiera, le volvería a regalar mi tiempo, si ya se que me repito, pero Sigue leyendo

The nothing box

Alguna vez os he hablado de esta caja. Lo explica un Pastor Americano que se llama Mark  Gungor, cuando habla sobre las diferencias entre el cerebro masculino y el femenino. Explica que es una caja que solo tienen los hombres. Pero no solo eso, sino que solo entienden ellos, y cuando están en ella son capaces de pensar en NADA. Para nosotras está fuera del alcance de nuestra comprensión. No podemos entender que nuestro marido llegue a casa y después de la cena se vaya a su caja de la nada con el móvil a disfrutar de ese mundo de “virtual” que puede ser FB o Instagram o simplemente a ver la tele.

Nos resulta casi más incomprensible que no quiera hablar. Si sencillamente hablar, llevamos todo el día fuera y “debería” tener el deseo de contárnoslo TODO. Pero lejos de eso se mete en su caja de la nada para hacer “nada”. Aunque a veces no somos capaces de entender esa necesidad de -simplemente- evadirse. Dedicarse tiempo a rumiar sus pequeñas crisis personales que no quiere compartir con nosotras.

A veces no somos capaces de ver la necesidad que tienen de NO contarnos todas sus inquietudes. De no hacernos partícipes de sus dudas, de su estrés en el trabajo o tan solo que están agotados de todo en general. Que analizan su vida y a veces pensarán: “y esto es todo…” “ya lo he vivido todo??” los hijos la mujer el trabajo los viajes…. A veces pienso que nos hacen un favor en NO compartir estos pensamientos con nosotras. Ya que si recibimos esta información de una forma inadecuada, algo que puede ocurrir con bastante probabilidad, podemos establecer conclusiones erróneas.

Empezaremos a dramatizar la situación tildándola de Sigue leyendo

Y la enfermedad llegó a mi hogar para quedarse

Hoy os quiero contar la historia de unos amigos, Marta y Carlos.

Después de 4 años de novios, nos decidimos casar. Imagino que como muchas parejas. Comienzas tu vida al lado de la persona que amas y empiezas con tus planes. Ser una “súper profesional” en el mundo de la consultoría. Tu marido un crack de la banca. Empiezan a llegar los niños. Primero Carlos, que le pones el nombre de su padre, sabes que a él le hacía mogollón de ilusión. Luego llega tu hija Marta, que claro, ahora me toca a mí ponerle mi nombre.

Las cosas siguen el curso que tu habías planificado. Es más, estás tan ocupada con tu vida perfecta que no caben otros pensamientos ni que las cosas puedan cambiar. Pero a veces la vida te guarda sorpresas, sorpresas de esas que creemos que no estamos preparadas. La mía fue cuando llegó Carmen, mi tercera hija. Al principio todo parecía ir viento en popa, las cosas no podían ser de otra manera. Pero a las pocas semanas empiezas a ver que hay algo que no “cuadra” que no está bien.

Entonces vas a tu pediatra y tras varias pruebas y un resultado dramático es cuando se te abre un abismo bajo tus pies y ese mundo perfecto que habías construido se desploma tras cada palabra pronunciada por el médico. Cada tecnicismo se convierte en un eco en tus oídos y tus primeros pensamientos son: ¿y por qué a nosotros, por qué a ella? ¡¡¡si es solo un bebé!!!

Es ahí cuando llegan no solo las lágrimas, sino que con ellas llegan el miedo, la inseguridad, el dolor, la tristeza. Tras ese primer impacto nos ponemos manos a la obra. Pero a veces es una obra que no tiene fin, ya que hay cosas que no tienen cura, tan solo son así. Y las visitas a urgencias, los ingresos en el hospital, las noches en vela se acaban convirtiendo en tu rutina. Una rutina que te llena de dolor, de agotamiento. Pero también es una rutina que te separa de aquellos que también siguen a nuestro lado. De aquellos que también nos necesitan, pero que a veces tan solo nos desborda el dolor.

Pasan los meses y te acostumbras a vivir, con tu dolor, con las idas y venidas a los hospitales. Te acostumbras a estar SIEMPRE ahí, a ser imprescindible. Te acostumbras a no delegar, porque para ti es lo más importante, el cuidado de tu hija que te necesita. Pero yo me olvidé de ver que su padre también necesitaba cuidarla. Me olvidé de repartir mi amor a mis otros dos hijos y la distancia se convirtió en indiferencia. La indiferencia se convirtió en presión y la presión en una discusión constante.

Un día me di cuenta de que yo sola no podía. Me había dejado por el camino a la persona más importante. A mi marido. Él, que lo ha dado todo por mí. Que ha sufrido como yo y ha sufrido conmigo. Me olvidé de amarle, me olvidé de quererle. Sencillamente le fui sacando poco a poco y él se fue dejando alejar. Fue una decisión NO tomada por ambas parte. No fuimos conscientes de esa distancia hasta que un día explotamos. Explotamos de dolor, de amor

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