Como disfrutar de mi pareja y no morir de aburrimiento

Y yo, ¿me lo paso bien contigo? Hace cuanto tiempo que no salimos los dos solos a cenar, a tomaros un vinito, una copa y … ¿Por qué no?? Terminar en Snobissimo a las cinco de la mañana bailando los dos solos ¡¡¡¡pasando un rato divertido!!!!

¿Hace cuánto no compartimos confidencias con ella a la luz de una vela, mientras estamos deseosos de llevarla a la cama para decirla como nos excita esa manera que tiene de provocarnos tan solo con moverse el pelo?. O ¿hace cuánto no le sugerimos al oído que estamos esperando esa velada que nos devuelva al hombre que nos hizo reír y disfrutar de una manera que solo él es capaz?

La excusa. Simplemente es la excusa la que ha llegado a nuestro matrimonio. Es ella, la que lo justifica todo. Es ella, la que logra dar respuesta a cualquier problema y a la vez es una fiel aliada del matrimonio, de ese matrimonio que se debilita sin darse cuenta. La excusa tiene infinitos disfraces, creo que todos conocemos muchos de ellos. A veces se disfraza de cansancio. Otras veces, se ampara en frases como “es que no tengo tiempo para nada, la vida me come…” muchas otras, se viste de “Doña Tibieza” o “Don Trabajo”. Pero ¿Cuántas veces conseguimos disfrazarla de VOLUNTAD?

Es un trabajo de los dos, es un esfuerzo de ambos. Es una obligación de la pareja el DISFRUTAR JUNTOS. Es sanísimo reír,

Sigue leyendo

La soledad del dormitorio

Estoy convencida que no hay soledad más triste que aquella que te produce el vacío en la cama. Ese vació que provoca un marido que te acompaña todas las noches, pero no te roza. O el vacío de una mujer que está a tu lado, pero te ignora. Muchos matrimonios, convertidos en compañeros de piso, con gastos e hijos compartidos. Buena relación -quizá hasta como hermanos- en definitiva, tan solo comparten el día a día, pero han olvidado lo más importante. Se han olvidado de ellos, de quererse, de amarse de entregarse.

Una pareja tiene formas distintas de amarse y cada una tiene su importancia, ya que unas aportan al matrimonio seguridad, otras generosidad, fortaleza o confianza. Pero hay una manera de amar, que une al matrimonio de forma distinta a todas las demás y sobre todo es una unión completamente diferente a la que se pueda tener con cualquier otra persona, a un padre, hijo amigo, etc. Esa unión, es una unión de intima complicidad y es la que se va forjando cuando se ama con el cuerpo.

No siempre es fácil saber amar con el cuerpo. En muchas ocasiones hasta nos hemos olvidado de hacerlo y nos resulta complicado volver a romper esa barrera invisible levantada por nuestro orgullo e indiferencia. Y es esta soledad, la que más duele. Es una soledad que ataca a la autoestima, a la feminidad, a la hombría, al deseo, al cariño… Y acaba afectando al respeto y la convivencia.

Es esta soledad, la que silenciosamente debilita a una pareja, es ese silencio el que más

Sigue leyendo

La tibieza; un cáncer para el matrimonio.

¿Por qué a veces mueren los grandes amores? ¿Por qué esas parejas tan aparentemente “perfectas” se separan hasta el punto de la indiferencia? Un gran amor no suele morir de un infarto. En muchos casos, sencillamente muere poco a poco. Lo asfixiamos hasta dejarlo sin oxígeno. Pero ¿Cómo lo asfixiamos?

En muchas ocasiones tan solo muere por la falta de interés, por descuidar los pequeños detalles, esos que hacen de nuestra relación un lugar al que querer volver día a día. Empezamos a bajar el listón de “nuestro amor” y empezamos a dar por hecho que la otra parte tiene que abrazarme porque yo estoy agotada o pensamos que ella tiene que hacerme reír porque estoy estresado.

Nuestra relación tan solo se ha ido enfriando poco a poco. Primero con la llegada de los niños, donde a nosotras nos absorbe el tempo y vivimos agotadas. Donde vosotros muchas veces tan solo os dejáis llevar por el trabajo y el día a día. Luego vienen los cambios de casa, de trabajo, los niños llegan a la adolescencia y en muchas ocasiones crece esa distancia en la pareja por pequeños desacuerdos en los “tira y afloja” con ellos. Y de repente nos acercamos a la menopausia solas, con la incapacidad verbal de compartir con vosotros todas esas sensaciones nuevas que se escapan a nuestro control. O os veis valorados a través de los ojos de esa compañera de trabajo que os hace sonreír todas las mañanas. Y es un camino que nos aleja cada día un poco más.

Pero la distancia más grande, la distancia más dolorosa y me atrevería a decir que es la que más soledad provoca es la distancia que se genera por esa ausencia de caricias ante una mirada que las pide a gritos. Por esa falta de besos que os devuelven a vuestra mujer. Por esos abrazos deseados que no somos capaces de entregar. Por esa conversación NO mantenidas a media noche llena de confidencias. Por esos secretos que hemos dejado de compartir en la intimidad del dormitorio. Esa es la distancia que más aleja.

Seguramente ambas partes hemos puesto nuestra gran dosis de tibieza. De un Sigue leyendo

Cuando dejamos de ser pareja para ser SOLO padres

Hace algunos años, en la soledad de mi dormitorio hacía balance de los últimos años de matrimonio y no era capaz de ver cuando empezó esa pequeña pendiente que nos fue distanciando como pareja. Después de 20 años compartidos y tres hijos, me sigue resonando la misma frase: “Yo no quiero otra madre, quiero una esposa”. Y me sigue saliendo la misma frase de: “yo no quiero estar casada con una tarjeta de crédito”.

A veces vuelo al pasado, a esos años de novios, donde en nuestra vida solo había ojos y tiempo para nosotros. A esos primeros años de casados donde nuestra mirada cómplice lo decía todo. Donde la suavidad de sus caricias me desnudaba para compartir nuestra intimidad. Donde sus besos me hacían viajar a una pasión casi desconocida. Donde nuestros cuerpos se convertían en uno solo.

Pero me despierto en una realidad bien distinta. En una realidad donde comparto la cama con un desconocido. Donde las caricias han dejado paso a la indiferencia y los reproches. Donde las miradas se rehúyen y las conversaciones pendientes se evitan. E intento analizar cómo hemos llegado a este atasco emocional. Y me doy cuenta cuanta de la responsabilidad que hemos tenido los dos.

Las cosas no comenzaron por un hecho concreto, sino más bien cuando dejamos entrar en nuestras vidas a Sigue leyendo

Sexo sin amor. Amor sin sexo

En una relación de pareja tiene que haber un equilibrio entre el amor y el sexo. Creo que todos conocemos a “esa pareja” que, sin llevarse mal, son como compañeros de piso y se encuentran en la alcoba sin mucho más interés que apagar un deseo sexual. Por el contrario, nos encontramos parejas donde el sexo ha pasado a otra dimensión, aunque son parejas que se quieren y se demuestran un cariño enorme, son parejas que probablemente estén a años luz la una de la otra, sin compartir su intimidad desde hace años.

La propiedad conmutativa dice que: el orden de los factores no altera el producto. Pero creo que en este caso el producto, es decir, nuestro matrimonio, si se ve directamente alternado. Hoy quiero hablaros de sexo. Del sexo que se practica en el matrimonio, y del que olvidamos e incluso aparcamos con el paso de los años. Hoy quiero de hablaros de cómo se siente una mujer ante la indiferencia de un marido o la insistencia desconsiderada. Hoy quiero contaros a vosotros algunas de las “noches” que muchas mujeres esperan en el dormitorio.

A lo largo de nuestra relación nos encontramos con esas noches donde una mujer lo que necesita es “amor con sexo” es decir, Sigue leyendo

Mujer, Trabajadora y Madre perfecta… ¿Y dónde quedó lo de esposa?

¿No habéis tenido alguna vez la sensación que todo lo haces mal? Os reconozco que yo sí, y muchas veces. Tengo la sensación de que no llego a nada. Bueno a lo mejor es más correcto decir que llego a todo, pero MAL, muy mal. Y el resultado no deja contento a nadie, empezando por mí.

Me invade la sensación de que tengo que demostrar que no solo trabajo bien, sino que, además, me entusiasma la idea de ir todos los días a la oficina con una sonrisa y sin media actitud de queja, no vaya a ser que te clasifiquen de persona “tóxica”. Que soy una empleada perfecta con problemas perfectos o por lo menos que no se noten, como me dicen a veces “una viene llorada de casa”.

Además, tengo que tener unos hijos ideales vestidos, que sean guapos -sino parece que no es lo mismo- y que no falte; el que saquen buenas notas, no digan palabrotas, jueguen al fútbol, al golf, esquíen y por supuesto “delgados”. Porque si están fuera del rango de “normopeso” que podemos esperar de una madre que permite a su hija estar ¡¡¡fuera de ese baremo!!!

¿Y yo, como tengo que ser yo? Tengo que ser una madre entregada a mis hijos, porque “tienen” que ser lo mejor de mi vida. Por supuesto mi talla debe oscilar entre la 36-38, ya que como nos acerquemos a la 40 ¡¡¡¡¡Horrooooorrr!!!!!. Siempre ideales vestidas, taconazo, con nuestro toque sensual pero no ordinarias, elegantes para cada ocasión, pero sin rozar la extravagancia, pintadas a veces hasta el alicatado. Es decir, estar siempre preparadas para subir una foto a Instagram.

Pero ¿¿sabéis lo que echo de menos en esta vida perfecta?? A mi marido. Os soy sincera, me gusta mi trabajo y adoro a mis cuatro hijos, daría la vida por ellos, pero Sigue leyendo

No “señor” Apple: el mejor regalo para una madre no es un iphone

Estimado “Señor” Apple

Hoy he recibido un mail de usted cuyo título es el siguiente: “Muéstrale a mamá cuánto la quieres con los regalos que más quiere” seguido de los mejores productos de iphone. Una frase como esta, es no saber lo que es una madre, es no saber que le importa a una madre y solo demuestra la falta de tacto de estimular a unos hijos que compren algo -fuera de su alcance- porque eso les hará muy felices a sus madres.

Le quiero contar que me hace feliz, a mi, madre de cuatro hijos.

Me hace feliz ver a mi hijo de 11 años que se acerca -porque me sorprende mirando con nostalgia a mi sobrina de 6 meses- (tuve un aborto hace unos meses) a decirme: “mamá la miras tristes porque te acuerdas del bebé que perdiste, verdad?  mientras me da un abrazo.

Me hace feliz cuando el día de la madre mi hija de 8 años me dice que si estoy triste porque mi madre no está conmigo. O me pide que le cuente como se, si mi madre está en el cielo. Le explico que unas horas antes de morir ella me cogía de la mano y me decía “hija no llores, estate tranquila, yo estoy llena de Paz, no tengo miedo, Dios está ahora conmigo” y esa verdad nos fortalece.

Me hace feliz ver como mi hijo mayor es capaz de superarse a sí mismo ante los pequeños detalles del día a día. Como es capaz de ceder ante sus hermanos y darse cuenta de que eso no le hace más débil, sino le agranda el corazón. Como lucha contra sus cambios de humor y te pide perdón por si te ha ofendido.

Me hace feliz ver como una hija es capaz de apoyarse en ti cuando está lejos. Cuando recurre a su madre en los momentos de inseguridad para contarte sus miedos. Me hace enormemente feliz cuando me llama para decirme que se siente feliz, pero que sigue echándonos de menos. Me hace feliz cuando me envía un whatsapp con un corazón gigante que late y me dice “mami te quiero mucho”

Me hace feliz ir a cenar con mi familia y tardar una eternidad en decidirnos que plan podemos ir a hacer por el cumpleaños de alguno de nosotros. Me hace feliz abrir los regalos que ellos SI han sido capaces de hacer. Tengo 7 collares de macarrones, 5 llaveros con Sigue leyendo

No te digo que sea fácil. Te digo que merece la pena.

Si, hablo del matrimonio. Cuando una pareja se casa, la percepción que tenemos de esta etapa es sencillamente maravillosa. Vivimos los primeros años del noviazgo como una antesala de lo que pensamos que puede ser LO MÁS. Vivir con él o estar siempre a su lado cuando se levanta al amanecer. Llevarla el desayuno a la cama o ver como se pinta frente al espejo.

Nos pasamos viendo películas como Pretty Woman. Por favor, después de ver esa peli ¡¡¡Quien no deseó ser esa prostituta!!! Por no hablar de aquellas películas como Blancanieves, que llega su príncipe azul para despertarla con un beso de amor. Que, si profundizamos, lo que vemos es: llega un extraño que ve dormida a una señorita, la besa y ella se casa con él. Eso si FUERON FELICES Y COMIERON PERDICES. O películas del estilo de “lo que el viento se llevó” donde el orgullo y la soberbia impidieron a Scarlett O’Hara querer al hombre de su vida, y donde él, solo encontró una mujer llena de sí misma.

Sin embargo hay algo que nadie te cuenta. Y es la realidad de una pareja. Es ese día a día que nos encontramos cuando nos levantamos y nos encontramos a nuestra pareja con esa “boca pastosa” o esas ojeras que desaparecen tras un buen trabajo de chapa y pintura matinal. Y que decir cuando es una, la que pasa segunda al baño. En ese momento nos decimos: pero ¡¡¡es tan difícil levantar la tapa!!! lo tiene que hacer a mala idea. O son esos momentos donde ella está con su zumo de naranja, tostadas con aceite, fruta pelada y cortada ¿¿y tú?? Con un café, eso si en vaso como a ti te gusta, pero de fruta y tostadas “na de na”.

Es en estos momentos, cuando Sigue leyendo

El otro Cupido

Quiero empezar este post compartiendo con vosotros este vídeo que me hizo llegar una amiga. Lo habréis podido ver ya por la tele. Sencillamente es fantástico.

El Otro Cupido

Que recuerdos nos trae ese cupido tan especial. Ese cupido que aparece en los primeros encuentros revolviendo toda nuestra paz y tranquilidad. Ese cupido que nos llena de mariposas o nos enfría las manos de puros nervios. Ese cupido que nos hace reír de forma descontrolada y rozando el histrionismo. Ese cupido que nos regala el primer beso de nuestro novio y nos hace sentir la persona más feliz del planeta. O ese cupido que os deja abrazarnos por primera vez y os hace sentir el hombre más afortunado.

Es este cupido el que nos acompaña durante buena parte del noviazgo. Es el que hace que queramos ser mejores personas para impresionaros. O es el encargado de que trabajemos nuestro mejor lado y pulamos nuestros defectos. Es -incluso- el que hace que ¡¡¡nos gusten los defectos de nuestra pareja!!! Algo que actualmente nos parece impensable, ya que probablemente es lo que nos haga mirar a otro lado con cara de: “Uff no puedo más”.

Pero… ¿Cuántos de nosotros dejamos entrar al OTRO CUPIDO? ¿Cuántos de nosotros permitimos que la rutina no se instale en nuestro matrimonio?  ¿Cuántos de nosotros somos capaces dejar de vivir nuestro matrimonio como si fuera “el día de la marmota”?

El vídeo es capaz de Sigue leyendo

Cinco mitos del matrimonio

El otro día leí un artículo sobre las grandes decepciones de los matrimonios, como hay determinados mitos alrededor de la pareja que lejos de fortalecerla, lo que hace en muchas ocasiones es terminar con ella.

    1. UNA BUENA RELACIÓN SIGNIFICA QUE YA NO SE DEBE TRABAJAR EN ELLA; ¡¡¡¡Todo lo contrario!!!!! Una buena relación es aquella que está basada en el trabajo y esfuerzo mutuo. Es aquella que no juzga al que se tropieza, sino que ayuda a levantarte una y otra vez. Es aquella que no reprocha, sino que olvida. Es aquella que no castiga, sino que perdona. Una buena relación se construye día a día y como cualquier catedral, se sostiene con pequeños trabajos de mantenimiento. Esto es amor.

     

    1. LOS CELOS SON UN SIGNO DE VERDADERO AMOR Y CARIÑO; los celos, es la vía rápida para alejar a nuestra pareja, provoca el efecto contrario del que una persona celosa cree. Los celos son síntoma de inseguridad, y lo único que conseguimos es trasladarle nuestros miedos a nuestra pareja, que se sentirá cada día más agobiada, más absorbida y con la sensación perpetua que haga lo que haga y mire a quien miré lo estará haciendo mal. El verdadero amor está basado en la confianza y la confianza es entregarse sin reservas. Ser celoso es aceptar vivir con miedo a una posible pérdida. Y ese miedo se traslada a todos nuestros actos. No es un signo de amor verdadero, es un signo de inseguridad.

    Sigue leyendo