Hoy tengo una CITA con mi marido

Tal cual, como lo oís. Tengo una cita con mi marido, ¡¡¡oye!!! y es que creo que estoy hasta nerviosa jajajaja. Cada cierto tiempo desde hace años tenemos estas CITAS, que pongo en mayúsculas porque nos parecen, no solo maravillosas, sino vitales para nuestro matrimonio.

Os lo cuento porque las disfrutamos muchísimo y cuando vemos que la rutina, el cansancio o la falta de tiempo nos distancia un poco, sabemos que es hora de una de nuestras citas.

IMPORTANTE: estas citas tienen dos reglas que pusimos ambos y procuramos no romper:

  • No se puede hablar de hijos (esa la puso él jajajaja)
  • Prohibido hablar de trabajo (está claro que esta la puse yo jajajaja)

Con estas dos premisas empezamos a “quedar” y abrimos una hoja de sugerencias:

  • Hablar de nosotros.
  • Como mejorar nuestra relación, es decir, abrirnos y contar que nos molesta del otro pero básico es hacerlo sin reproches. Si los hay sacamos tarjeta roja.
  • Hablar de nuestra intimidad, fantasías, miedos, deseos. Este punto es francamente recomendable, y os reconozco que no es fácil, pero merece la pena… ¡¡ya creo que merece la pena!! jajajajaja.
  • Hablar de nuestro futuro. No queremos que la vida pase y lleguen momentos en los que no sepamos que hacer. Así que hemos empezado a construir para cuando llegue el momento de:
    • No hay niños en casa (que no me lean mis hijos pero ganas tenemos jajajajaja)
    • Como disfrutar de nuestra jubilación. Aquí hay una de planes que voy a tener que jubilarme antes de tiempo…

Así que, con estas pequeñas reglas, hoy tenemos una cita. Pero una de esas citas tipo adolescente de “me muerooooo tíaaaa, que he quedado con ÉEEEEL, estoy súper nerviosaaaaaa tíaaaaaaa” Si, me encanta, de verdad que lo preparo mucho, desde ir a la pelu, por supuesto pies y manos a punto, me pinto el ojo, y

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SI QUIERO

Se supone que esto solo nos lo decimos una vez en la vida. JA!!!!!, y la de veces que nos tenemos que repetir esta frase a lo largo de nuestro matrimonio!!!! Que si, que sí, que no nos engañemos que hay muchas veces que nos la decimos en voz alta cuando os miramos después de una discusión y pensamos cualquier barbaridad que es mejor no dejar por escrito jajajajaja.

Es verdad que hay un punto de inflexión, y es cuando nos decimos ese primer SI QUIERO. Lo decimos con todas las consecuencias, felices de la decisión que estamos tomando aunque no se, si siempre muy conscientes de lo que viene detrás, pero si me atrevería a decir que en general muy felices. Pero ese primer «si quiero» no vale nada si no se le saca brillo. Ese primer si quiero queda obsoleto si no lo actualizas, ¿¿os imagináis con un iphone2?? Pues a ese primer SI QUIERO le pasa algo parecido. Ese primer si quiero se desgata si no se usa. Ese primer

Si a veces no es fácil volvernos a decir SI QUIERO, sobre todo en situaciones o momentos tipo:

  • SI QUIERO, aunque parece que me haya casado con mi madre y no con mi novia.
  • SI QUIERO, aunque parezca que adores mas a tu trabajo que a tu esposa.
  • SI QUIERO, aunque me sienta desplazado por mis hijos., aunque tenga a mi suegra absorbiendo a mi marido, aunque no me duela la cabeza, aunque la rutina se haya apoderado de nosotros, aunque seas desordenado, aunque tengas un toc con el lavaplatos, aunque seas egoísta, jajajajaja, bueno creo que os hacéis una idea.

Si, elegimos en muchas ocasiones y es una elección que no solo tomamos el día de nuestra boda. Es una elección que hacemos cada noche y una lucha que comienza con cada mañana al despertarnos. Si, es una

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Dicen que la juventud es una cuestión de actitud.

Hoy escribo sobre esto, porque en este ultimo mes y media ya me han dicho esta frase en varias ocasiones. Igual me estoy haciendo mayor y se me empiezan a escapar algunas cositas, pero que queréis que os diga, tengo la sensación que mi actitud no está alineada con mi cuerpo. No sé si serán cosas de la edad, o de la falta de antioxidantes, o de la falta de sueño, o un consumo excesivo de azúcares o sencillamente tengo sobrevalorada mi actitud.

De verdad que yo creo que tengo una actitud de esas que me hace sentir joven, tanto que igual me he venido arriba. Este mes de enero me dije: “Ana, porque no practicar ese deporte que lleva rondando por tu cabeza varios años” Así que dicho y hecho y llevo desde enero apuntada a boxeo. Si, si a boxeo, pero cuando os digo a boxeo me refiero que voy a una de esas escuelas de boxeo que salen en Rocky III y tus compañeros ¡¡¡te dan miedo!!! Pues a esa.

Pero lejos de venirme abajo cada día que entro y sigo viendo que el 90% de los alumnos podrían ser mis hijos o que cuando me suben al ring les aviso: “a la cara NO y flojo que sino me duele”, lo que he decidido es que mi espíritu es joven y voy todos los días. Pero entonces llega mi cuerpo y me dice que no está muy de acuerdo, que mi espíritu puede ser todo lo joven que yo decida, pero que mi cuerpo de 47 años igual no es tan joven.

Entonces me empiezan a pasar cosas. Me duelen partes del cuerpo que no sabía que existían, tengo agujetas en músculos que son algo cuestionables, es más, creo que me duelen todos los huesos de mi cuerpo y parte de los de mi marido. Pero como mi actitud permanece intacta, ahí sigo cada día poniéndome los guantes y tomando paracetamol.

Hay otros momentos que hacen que mi actitud se vea algo cuestionada, y son durante aquellas conversaciones con mis hijos -algunos ya universitarios- donde te miran y te dicen: “pero mamá que haces tu en una discoteca si ya no tienes edad” (abro este paréntesis, ya que estoy segura de que muchos nos habremos cruzado por Snobissimo) y

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La soledad duele

Igual estoy algo sensibilizada con este tema, pero es verdad que después del confinamiento y tanto teletrabajo me estoy encontrando muchas parejas que empiezan a acusar la soledad. Y no es una soledad física, que a veces también, sino es esa soledad que te aísla hasta de tu pareja o incluso de ti misma, de esa persona que eras antes del confinamiento.

Me refiero a esa soledad que sin darte cuenta te va dejando fuera de tu propia vida. Es esa soledad que empieza con un sencillo NO a una cena de amigos y termina por incapacitarte para retomar con normalidad tu vida social e incluso laboral. Me refiero a esa soledad que te va invadiendo tan poco a poco que no eres consciente hasta que un día te despiertas y te preguntas donde están tus amigos, tu familia o ¡¡¡¡tu buen humor!!!!!!

En ocasiones me encuentro con personas que tras el covid has dejado poco a poco de relacionarse por miedo al contagio y pasados ya casi tres años que vamos a hacer, retomar esas buenas costumbres les cuestan un triunfo. En otras ocasiones lo que me encuentro son parejas que has rebotado en direcciones radicalmente distintas, es decir, una de ellas necesita relacionarse con todo el mundo y ha dejado por el camino a su pareja, mientras que la pareja se siente bloqueada y esa parálisis la lleva a un bucle de soledad que no es capaz de romper.

Si, la soledad acompañada de tu mujer o de tu marido, de tus padres o de tus hijos, es una soledad SILENCIOSA y dolorosa. Me atrevería a decir que incluso poco comprendida, porque parece que es fácil de solucionar con un: “pues llama a tu amigo y sal”. o «conversa con tus hijos o tus padres», pero he visto persona rotas por esa soledad acompañada y no son capaces muchas veces ni de entender que les ocurre.

Esta soledad, en la pareja,

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El poder de una sonrisa

Ojalá fuéramos conscientes de lo que ayuda una simple sonrisa. ¿Te has parado a pensar lo que provoca tu sonrisa en la gente que te cruzas en tu día a día? Yo os soy sincera que no mucho la verdad. Después del covid y sus meses de mascarilla, volver a ver la sonrisa de la gente es un regalo, aunque os diré que tengo la sensación de que sonreímos menos. Pero, lo que si he pensado es, en cómo me siento cuando me cruzo con alguien que me sonríe, que os voy a decir, me encanta!!!!

Cuando me pongo en modo “vamos a intentar sonreír y ser más agradable” las cosas cambian. Cuando respondes al camarero -que se le ha cruzado la comanda y eres la única de la mesa sin cena- con una sonrisa cuando se está disculpando, las cosas cambian. La respuesta de amabilidad, de agradecimiento e incluso de desconcierto que a veces te encuentras en tu interlocutor no tiene precio, es maravilloso.

Si lo sé, a veces es francamente difícil cambiar esa cara de dragón a punto de soltar fuego por la boca, y que alguien te diga: “no hombre, tu sonríe ya verás que bien te vas a sentir y que bien le vas a hacer sentir al de enfrente…” en fin casi diría que hay veces que es una hazaña de verdaderos héroes.

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Cariño, donde estamos??

Fue la pregunta que le hice pasados unos años de matrimonio, y hasta ese momento ni me había parado a pensarlo. Os reconozco que lo que vimos -sin ser nada dramáticos- si que nos asustó un poco, ya que habíamos dejado muchas cosas por el camino. Otras habían llegado de forma maravillosa y otras ocupaban demasiado espacio sin aportar gran cosa a nuestro matrimonio. Estaba claro, necesitábamos una revisión, una puesta a punto.

Y en ese momento me vino a la cabeza mi primera bici, aquella que pedí a los Reyes Magos.  Estaba deseando que llegase, estaba preparada para el momento, todo lo enfocaba a ese día, ¡¡¡estaba tan ilusionada!!! Y cuando llegó la bici, ¡¡¡¡¡era tan feliz!!!! Llegó tan nuevecita, blanca, lo recuerdo perfectamente era una BH7, con sus ruedines y su sillín negro, eso sí, sin cesta, que yo recuerdo que la pedí con cesta. Luego pasaron las semanas y cuando me sentía segura mi padre me ayudó a montar sin ruedines y según iba creciendo le subía el manillar, cambié el sillín, que si se salía la cadena y la arreglábamos,…y al final conseguí mi cesta.

Entonces lo vi, lo vi claro, necesitábamos ir al principio y necesitábamos ir los dos juntos a ese principio para hacer algo similar con nuestras bicis, o más bien con NUESTRA BICI, necesitábamos una revisión, una puesta a punto o podíamos decir una Actualización de Nuestra App Matrimonial y eso es lo que quiero compartir con vosotros, un pequeño secreto que cambió nuestro matrimonio, la forma de querernos, de disfrutarnos, de mirarnos, de reírnos y de compartirnos.

Este es nuestro principio, fue el día que despertamos y teníamos nuestra nueva bici, el día que nos dijimos ante Dios y las personas que más queríamos, “en la salud y en la enfermedad, en las alegrías y en las penas…hasta que la muerte nos separe”. Es fuerte, verdad?? Y no siempre es fácil, pero se puede. Llenamos nuestra bici con nuestros proyectos conjuntos. Metimos en nuestra cesta; nuestro hogar, nuestros trabajos, nuestras ilusiones por ampliar la familia, nuestro tiempo juntos, nuestras conversaciones, nuestros abrazos, nuestras noches de pasión y aunque no quisiéramos también sabíamos que se vendrían con nosotros nuestros problemas, nuestros defectos e incomprensiones. Nuestros malos días o nuestros reproches. También llegarían nuestros enfados, pero con ellos llegarían las maravillosas reconciliaciones.

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Diferencias básicas entre hombres y mujeres

A ver voy a decirlo claro, porque creo que estaréis conmigo que ¡¡¡¡NO SOMO IGUALES!!!! De verdad que quien dijo esto o no vivió con un hombre o no estuvo casado con una mujer. Vamos a empezar por diferencias básicas, sencillas del día a día.

  1. La bolsa de hielo, por donde se abre???

Si, lo se, imagino que ahora vosotros estáis preguntando donde está la trampa, que le pasa a la bolsa de los hielos ¡¡¡¡¡Por favor no se abre por la mitad!!!!! No de verdad que no, es poco práctico, ya que cuando se abre y no se consume todo el hielo de la bolsa, ¿¿¿Cómo hacer para que no se quede abierta y coja sabor el hielo??? ¡¡¡¡¡YA NO SE PUEDE!!!!! Porque la habéis abierto por la mitad. De verdad que no es difícil ¡¡¡¡abrirla por un extremo!!!!!

Igual es algo exagerado abrirlo con un cúter para que la apertura de la bolsa quede exactamente en línea con el borde y luego sea sencillo cerrar la bolsa con una pinza y que vuelva a quedar herméticamente cerrada para aislarla de cualquier posible olor o incluso contacto con cualquier otro alimento del congelador. Que por cierto chicos una recomendación, el hielo y el pescado es mejor no guardarlos en el mismo cajón, os recuerdo que vuestras bolsas están abiertas jajajajaja.

2. Del mundo lavaplatos, ya os he hablado alguna vez, yo soy consciente de tener cierto TOC con este tema, pero soy incapaz de hacerle comprender que los vasos se ponen boca abajo por algo, no porque yo sea una maniática, que si los ponemos tumbados la cosa no se limpia igual. Pero ya voy viendo que en realidad le da un poco igual y toma la postura de a ver si me dice: trae anda que ya lo hago yo… pero no lo conseguirá. De momento estoy en modo: hazlo tu a tu manera que cuando no me veas voy y lo cambio todo. Os prometo que he llegado a enviarle fotos a una amiga de un lavaplatos metido por mi marido e hijos adolescentes y una después metido por mí. En fin, entiendo que igual tengo que buscar un lavaplatos que limpie vasos colocados en cualquier posición.

3. Claro que luego llegamos al Universo Conversaciones. Aquí ambos tenemos que tirar de Diccionario, está claro que las mismas palabras dichas por nosotras o por vosotros no significan lo mismo. Empezamos con unos clásicos:

  • Que te pasa? Nada: importante chicas, en ellos es verdad, no les pasa nada, seguramente tan solo están en su caja de la nada. Ahora bien, chicos, a nosotras nos pasa algo y es importante que indaguéis un poco porque las probabilidades de que seáis los causantes suelen ser bastante altas.
  • Te parece bien? No se tu verás: está claro que a vosotros os da igual, importante no contestar esto ya que denota falta de interés, mmm no es bueno. Nosotros?? Es sencillo saber leer entre líneas “pues no, no me parece bien, es más ni me parece bien que me lo preguntes, deberías saber perfectamente que me parece me indigna… la habéis liado jajajaja.
  • El no es no y el si es si, eso es para ellos, parece fácil. Pero para nosotras depende, puede ser un no, pero anda lo que necesito es que me hagas mimos o ni de broma comemos en casa de tu jefe. Un no puede ser no, o si, o depende o ya veremos…. Tiene infinitas alternativas, casi lo mismo que le ocurre al si.

4. Pero si nos vamos al Dormitorio cambian las cosas, es más, puede cambiar hasta el orden y hasta premisas tan clara como el “no es no” y el “si es si” de nuestros queridos maridos cambia. Por ejemplo:

Cariño hoy toca, ¿verdad? No. En estos casos creo que es la única vez que se ponen a leer entre líneas jajajaja.

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No permitas que tu marido deje de admirarte

Si lo sé, así escrito parece fácil, y todas sabemos que de fácil no tiene nada. Pero creo que también muchas somos conscientes del esfuerzo que hacemos para conseguir esto. Hoy hablo de nosotras, ya que esto como vais observando en mis post, tiene que ser recíproco. Así que chicas manos a la obra.

Creo que nuestros maridos nos admiran de forma diferente en función del papel o rol que desempeñemos. Nos admiran como hijas, por la capacidad expansiva de querer y preocuparnos por nuestros padres, ser atentas con ellos, entender muchas veces la necesidad que tienen de pasar tiempo con sus hijos, con sus nietos… incluso con sus nueras jajajaja. Nos pueden admirar por la capacidad que “a veces” tenemos de no entrar en discusiones con nuestra madre o intentar descomplicar determinadas situaciones a veces enquistadas. Les encanta vernos pendientes de ellos.

También nos admiran como madres. Les fascina ver como tenemos un máster de duración continua, que empieza de recién casados con nociones de psicología sobre la aceptación de una suegra a ser sustituida por una nuera en la vida de su hijo. Continua con una formación básica en medicina general, donde aprendemos a diferenciar entre virus y bacterias, detectamos una fiebre antes de que llegue mirando a los ojos de nuestro hijo, una gastroenteritis (bueno esta es fácil tras varios vomitonas) o incluso cuando intuimos que hay algo que no va bien.

Les impresiona ver como somos el pilar de la casa, sobre lo que se soporta todo, los deberes de los niños, la ITV del coche, las llevadas y recogidas a los cumpleaños, con su consiguiente compra del regalito, Las conversaciones con nuestra hija que se esta haciendo “mujer” (jajajajaja como hemos odiado todas ese momento de madre de <<ya eres una mujercita>> jajajaja), la

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Creo que mi marido es, es, es… ¿analógico?

A ver, puede ser que nosotras tengamos determinadas aplicaciones del iPhone integradas en nuestro ADN, pero es que vosotros igual tenéis desconfigurado vuestro terminal. No se, igual os habéis quedado en el mundo analógico, que reconozco que sus ventajas seguro que tiene. Pero es que a veces me sorprendo, si incluso después de casi 30 años juntos y escuchando mil historias, el tema me sigue sorprendiendo. También os digo que hace años que dejó de preocuparme y eso ha hecho que seamos muuuucho más felices jajajaja.

En serio, creo que os falta alguna actualización en vuestra memoria RAM, “véase manual de fechas y hechos significativos para una esposa” os doy unas pistas sencillas:

  • Fecha de aniversario: llamarnos locas, pero nos sigue haciendo ilusión celebrarlo. Si, podemos intuir que a vosotros no tanto, pero nos da igual. A nosotras nos encanta, aun tenemos ese recuerdo vuestro cuando nos mirabais yendo hacía vosotros el día de la boda.
  • Momentazo «nuestro primer beso«: por supuesto tener claro cuando, dónde y cómo fue. Si no lo recordáis, sería bueno ir sacando de forma sutil la conversación, por evitar problemillas…
  • Nos gustan las sorpresas: pero no solo para que nos gusten, sino para que nos hagáis una, ahí lo dejo como idea.
  • Regalos, nos gustan los regalos, incluso así, por que sí. ¡¡AH!! un pequeño matiz: “NO vestimos como vuestras madres”. Generalmente un valor seguro es Cartier, si la cosa flojea, aceptamos Zara y sus hermanos…. Bueno os hacéis una idea.

Claro que tampoco os vendría mal una aplicación como YouTube, donde hay tutoriales sencillos, como por ejemplo: como meter la ropa sucia en el cesto de la “ropa sucia”. Fijaos bien, “CESTO DE LA ROPA SUCIA” su manejo es sencillo, son tan solo tres pasos.

  • Uno = ABRO la tapa.
  • Dos= meto la ropa.
  • Tres= cierro la tapa.

Como veis NO es un solo paso: dejo la ropa encima de la tapa. Bueno esta aplicación está llena de tutoriales, hay miles de ellos, sencillos y de uso doméstico. Yo confío plenamente en vosotros y sé que haréis buen uso de ella jajajajaja.

También he detectado en muchos maridos que hacéis un uso excesivo de una aplicación llamada EXCEL, donde tenéis la fea costumbre de incluir todo tipo de gastos. Nos decís que es para controlar el presupuesto familiar, pero todas nosotras sabemos que tan solo es para controlar NUESTRO gasto. Oye que desde que recibo mensualmente las actualizaciones de dicho Excel y se me ocurre ir de compritas, me empiezan unas taquicardias, una presión en el pecho y no hago mas que ir por Zara mirando por encima del hombro con esa sensación de: “me vigilan, me va a pillar…” No te creas, que más de una vez he dejado las “cositas” que llevaba en la mano, vamos un sin vivir, pero esa aplicación no se desactualiza, no hay manera no, una pena.

Me he dado cuenta que vosotros tenéis el modo “multi oído selectivo”. Es maravilloso y creo que sería genial poder integrarlo en nuestro iPhone. Se activa de una manera u otra en función del sonido percibido. Por ejemplo:

  • El bebé llora a las tres de la mañana: se activa el mute. Y es una pasada no oyen nada, pero nada.
  • Suenan unos hielos golpeando una copa: se activa de forma automática el modo “esta es la última” y no suele apagarse hasta que se activa el modo “New York, New York”.
  • A veces son capaces de activar varios modos al mismo tiempo: activan el “ronquido profundo” y el mute porque no se oyen, pero si nosotras chasqueamos los labios activan el “modo no hagas eso que me despiertas”.

Además, he observado con cierta inquietud, que alguna que otra aplicación está sin configurar. Estas no vienen de serie y su integración en este tipo de terminales masculinos no es sencillo. Es la aplicación “modo cariñoso”. A ver chicos,

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Creo que mi mujer es un iPhone 

De verdad os lo digo, no sé la vuestra, pero la mía creo q es un iPhone. Empecé a notar cosas raras una mañana de un tranquilo sábado, cuando mi mujer se pone en modo alerta y a grito pelado desde el dormitorio llama a nuestra hija: “Anaaaaaaaaa” y responde con un sencillo “queeeeeee” y acto seguido noto una especie de convulsión en mi esposa y grita: levantateeee que son las onceeeeee” atónito pregunto;<<<pero como sabes que está en la cama???>> Tras una mirada penetrante dijo <<porque su voz suena a tumbada>>. Pensé Dios mío tiene un selector de sonidos tipo; el modo enfado, el modo la has liado, el modo tumbada… Uff me produjo cierto escalofrío. 

Pero nada como su radar, no se si a las vuestras les pasa, creo que esta aplicación se llama modo madre, empieza con un simple;

  • Cariño sabes dónde están las llaves?
  • Si en la entrada -seguido de la búsqueda inquietante de la cartera me doy por vencido.
  • No encuentro la cartera, la has visto?
  • Has mirado en la cómoda
  • Si he mirado y no está
  • Seguro?
  • Que sí, que he mirado diez veces -y entonces ella va a la cómoda y está la cartera!!!!  A veces pienso que ella la coloca para volverme loco.

Luego está el modo batería de larga duración, de verdad que mi iPhone no se le acaba la batería por mucho que lo use, a veces se pone en modo ahorro de energía pero es rozarlo y se activa de nuevo, pues a ella le pasa algo parecido, después de cenar nos ponemos los dos en modo ahorro de energía, pero oye es lavarse los dientes y meterse en la cama y se activa que se pone a hablar como si fuera la primera vez en meses que la viera, que si el trabajo, los niños, su jefe… y piensas pero si estábamos ya en formato dormir…. Pues no, creo que ese formato lo tienen en segundo plano.

Claro que también ella tiene una aplicación incorporada, os diría que está integrada en su ADN, es peligrosa, muy peligrosa sobre todo para la economía familiar es la aplicación de Zara, y sus hermanos Oysho y Massimo Dutti, no os digo mas, ayer se quedó a comer el repartidor ya nos hemos hecho colegas, es que tenemos cuenta Premium en DHL Y FEDEX, ya no nos vale cualquier cosita.

También lleva integrada otras aplicaciones de uso frecuente como el Whatsapp es esa aplicación de envíos de mensajes cortos, jajajaja dejémoslo en mensajes. Ella abre su aplicación en cualquier momento y va lanzando mensajes a todos los usuarios con los que se cruza. Ya os aviso, que mi buzón está lleno no doy abasto. Ella tiene incluida la aplicación de mensaje sutil, que mi traductor no logra descodificar cuando me envía mensajes del tipo:

– Cariño mañana me voy a jugar nueve hoyitos con Kiko

– Otra vez?? Es el cumple de tu hija, tú verás.

Todos sabemos que todo lo que diga a partir de ahora será utilizado en mi contra. Así que sobran comentarios jajajaja. Pero hay una aplicación por encima de todas que lo controlo todo, bueno casi todo que es la de AJUSTES: temblar es como una caja de Pandora donde hay de todo, puede seleccionar cualquier aplicación y de forma simultánea; radar, multillamadas a gritos o tan solo con la mirada. Puede activar el modo desajuste del termostato y que salte la calefacción o te puedes encontrar con las aplicaciones de bancos bloqueadas… «no puedes realizar esa operación saldo insuficiente». Claro que algunas otras se desajustan tipo el telepark cuando te llega la multa sin posibilidad de reducción.

La mía tiene muy desarrollados otro tipo de aplicaciones con las que interactúa, aunque tú no te des cuenta estas son las más peligrosas son dos que suelen aplicarse de modo secuencial. Empieza con la activación del modo silencio, este es duro y vosotros sabéis de lo que hablo. Está callada y

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