Cuando dejamos de ser pareja para ser SOLO padres

Hace algunos años, en la soledad de mi dormitorio hacía balance de los últimos años de matrimonio y no era capaz de ver cuando empezó esa pequeña pendiente que nos fue distanciando como pareja. Después de 20 años compartidos y tres hijos, me sigue resonando la misma frase: “Yo no quiero otra madre, quiero una esposa”. Y me sigue saliendo la misma frase de: “yo no quiero estar casada con una tarjeta de crédito”.

A veces vuelo al pasado, a esos años de novios, donde en nuestra vida solo había ojos y tiempo para nosotros. A esos primeros años de casados donde nuestra mirada cómplice lo decía todo. Donde la suavidad de sus caricias me desnudaba para compartir nuestra intimidad. Donde sus besos me hacían viajar a una pasión casi desconocida. Donde nuestros cuerpos se convertían en uno solo.

Pero me despierto en una realidad bien distinta. En una realidad donde comparto la cama con un desconocido. Donde las caricias han dejado paso a la indiferencia y los reproches. Donde las miradas se rehúyen y las conversaciones pendientes se evitan. E intento analizar cómo hemos llegado a este atasco emocional. Y me doy cuenta cuanta de la responsabilidad que hemos tenido los dos.

Las cosas no comenzaron por un hecho concreto, sino más bien cuando dejamos entrar en nuestras vidas a Sigue leyendo

Sexo sin amor. Amor sin sexo

En una relación de pareja tiene que haber un equilibrio entre el amor y el sexo. Creo que todos conocemos a “esa pareja” que, sin llevarse mal, son como compañeros de piso y se encuentran en la alcoba sin mucho más interés que apagar un deseo sexual. Por el contrario, nos encontramos parejas donde el sexo ha pasado a otra dimensión, aunque son parejas que se quieren y se demuestran un cariño enorme, son parejas que probablemente estén a años luz la una de la otra, sin compartir su intimidad desde hace años.

La propiedad conmutativa dice que: el orden de los factores no altera el producto. Pero creo que en este caso el producto, es decir, nuestro matrimonio, si se ve directamente alternado. Hoy quiero hablaros de sexo. Del sexo que se practica en el matrimonio, y del que olvidamos e incluso aparcamos con el paso de los años. Hoy quiero de hablaros de cómo se siente una mujer ante la indiferencia de un marido o la insistencia desconsiderada. Hoy quiero contaros a vosotros algunas de las “noches” que muchas mujeres esperan en el dormitorio.

A lo largo de nuestra relación nos encontramos con esas noches donde una mujer lo que necesita es “amor con sexo” es decir, Sigue leyendo

Mujer, Trabajadora y Madre perfecta… ¿Y dónde quedó lo de esposa?

¿No habéis tenido alguna vez la sensación que todo lo haces mal? Os reconozco que yo sí, y muchas veces. Tengo la sensación de que no llego a nada. Bueno a lo mejor es más correcto decir que llego a todo, pero MAL, muy mal. Y el resultado no deja contento a nadie, empezando por mí.

Me invade la sensación de que tengo que demostrar que no solo trabajo bien, sino que, además, me entusiasma la idea de ir todos los días a la oficina con una sonrisa y sin media actitud de queja, no vaya a ser que te clasifiquen de persona “tóxica”. Que soy una empleada perfecta con problemas perfectos o por lo menos que no se noten, como me dicen a veces “una viene llorada de casa”.

Además, tengo que tener unos hijos ideales vestidos, que sean guapos -sino parece que no es lo mismo- y que no falte; el que saquen buenas notas, no digan palabrotas, jueguen al fútbol, al golf, esquíen y por supuesto “delgados”. Porque si están fuera del rango de “normopeso” que podemos esperar de una madre que permite a su hija estar ¡¡¡fuera de ese baremo!!!

¿Y yo, como tengo que ser yo? Tengo que ser una madre entregada a mis hijos, porque “tienen” que ser lo mejor de mi vida. Por supuesto mi talla debe oscilar entre la 36-38, ya que como nos acerquemos a la 40 ¡¡¡¡¡Horrooooorrr!!!!!. Siempre ideales vestidas, taconazo, con nuestro toque sensual pero no ordinarias, elegantes para cada ocasión, pero sin rozar la extravagancia, pintadas a veces hasta el alicatado. Es decir, estar siempre preparadas para subir una foto a Instagram.

Pero ¿¿sabéis lo que echo de menos en esta vida perfecta?? A mi marido. Os soy sincera, me gusta mi trabajo y adoro a mis cuatro hijos, daría la vida por ellos, pero Sigue leyendo

No “señor” Apple: el mejor regalo para una madre no es un iphone

Estimado “Señor” Apple

Hoy he recibido un mail de usted cuyo título es el siguiente: “Muéstrale a mamá cuánto la quieres con los regalos que más quiere” seguido de los mejores productos de iphone. Una frase como esta, es no saber lo que es una madre, es no saber que le importa a una madre y solo demuestra la falta de tacto de estimular a unos hijos que compren algo -fuera de su alcance- porque eso les hará muy felices a sus madres.

Le quiero contar que me hace feliz, a mi, madre de cuatro hijos.

Me hace feliz ver a mi hijo de 11 años que se acerca -porque me sorprende mirando con nostalgia a mi sobrina de 6 meses- (tuve un aborto hace unos meses) a decirme: “mamá la miras tristes porque te acuerdas del bebé que perdiste, verdad?  mientras me da un abrazo.

Me hace feliz cuando el día de la madre mi hija de 8 años me dice que si estoy triste porque mi madre no está conmigo. O me pide que le cuente como se, si mi madre está en el cielo. Le explico que unas horas antes de morir ella me cogía de la mano y me decía “hija no llores, estate tranquila, yo estoy llena de Paz, no tengo miedo, Dios está ahora conmigo” y esa verdad nos fortalece.

Me hace feliz ver como mi hijo mayor es capaz de superarse a sí mismo ante los pequeños detalles del día a día. Como es capaz de ceder ante sus hermanos y darse cuenta de que eso no le hace más débil, sino le agranda el corazón. Como lucha contra sus cambios de humor y te pide perdón por si te ha ofendido.

Me hace feliz ver como una hija es capaz de apoyarse en ti cuando está lejos. Cuando recurre a su madre en los momentos de inseguridad para contarte sus miedos. Me hace enormemente feliz cuando me llama para decirme que se siente feliz, pero que sigue echándonos de menos. Me hace feliz cuando me envía un whatsapp con un corazón gigante que late y me dice “mami te quiero mucho”

Me hace feliz ir a cenar con mi familia y tardar una eternidad en decidirnos que plan podemos ir a hacer por el cumpleaños de alguno de nosotros. Me hace feliz abrir los regalos que ellos SI han sido capaces de hacer. Tengo 7 collares de macarrones, 5 llaveros con Sigue leyendo

No te digo que sea fácil. Te digo que merece la pena.

Si, hablo del matrimonio. Cuando una pareja se casa, la percepción que tenemos de esta etapa es sencillamente maravillosa. Vivimos los primeros años del noviazgo como una antesala de lo que pensamos que puede ser LO MÁS. Vivir con él o estar siempre a su lado cuando se levanta al amanecer. Llevarla el desayuno a la cama o ver como se pinta frente al espejo.

Nos pasamos viendo películas como Pretty Woman. Por favor, después de ver esa peli ¡¡¡Quien no deseó ser esa prostituta!!! Por no hablar de aquellas películas como Blancanieves, que llega su príncipe azul para despertarla con un beso de amor. Que, si profundizamos, lo que vemos es: llega un extraño que ve dormida a una señorita, la besa y ella se casa con él. Eso si FUERON FELICES Y COMIERON PERDICES. O películas del estilo de “lo que el viento se llevó” donde el orgullo y la soberbia impidieron a Scarlett O’Hara querer al hombre de su vida, y donde él, solo encontró una mujer llena de sí misma.

Sin embargo hay algo que nadie te cuenta. Y es la realidad de una pareja. Es ese día a día que nos encontramos cuando nos levantamos y nos encontramos a nuestra pareja con esa “boca pastosa” o esas ojeras que desaparecen tras un buen trabajo de chapa y pintura matinal. Y que decir cuando es una, la que pasa segunda al baño. En ese momento nos decimos: pero ¡¡¡es tan difícil levantar la tapa!!! lo tiene que hacer a mala idea. O son esos momentos donde ella está con su zumo de naranja, tostadas con aceite, fruta pelada y cortada ¿¿y tú?? Con un café, eso si en vaso como a ti te gusta, pero de fruta y tostadas “na de na”.

Es en estos momentos, cuando Sigue leyendo

El otro Cupido

Quiero empezar este post compartiendo con vosotros este vídeo que me hizo llegar una amiga. Lo habréis podido ver ya por la tele. Sencillamente es fantástico.

El Otro Cupido

Que recuerdos nos trae ese cupido tan especial. Ese cupido que aparece en los primeros encuentros revolviendo toda nuestra paz y tranquilidad. Ese cupido que nos llena de mariposas o nos enfría las manos de puros nervios. Ese cupido que nos hace reír de forma descontrolada y rozando el histrionismo. Ese cupido que nos regala el primer beso de nuestro novio y nos hace sentir la persona más feliz del planeta. O ese cupido que os deja abrazarnos por primera vez y os hace sentir el hombre más afortunado.

Es este cupido el que nos acompaña durante buena parte del noviazgo. Es el que hace que queramos ser mejores personas para impresionaros. O es el encargado de que trabajemos nuestro mejor lado y pulamos nuestros defectos. Es -incluso- el que hace que ¡¡¡nos gusten los defectos de nuestra pareja!!! Algo que actualmente nos parece impensable, ya que probablemente es lo que nos haga mirar a otro lado con cara de: “Uff no puedo más”.

Pero… ¿Cuántos de nosotros dejamos entrar al OTRO CUPIDO? ¿Cuántos de nosotros permitimos que la rutina no se instale en nuestro matrimonio?  ¿Cuántos de nosotros somos capaces dejar de vivir nuestro matrimonio como si fuera “el día de la marmota”?

El vídeo es capaz de Sigue leyendo

Cinco mitos del matrimonio

El otro día leí un artículo sobre las grandes decepciones de los matrimonios, como hay determinados mitos alrededor de la pareja que lejos de fortalecerla, lo que hace en muchas ocasiones es terminar con ella.

    1. UNA BUENA RELACIÓN SIGNIFICA QUE YA NO SE DEBE TRABAJAR EN ELLA; ¡¡¡¡Todo lo contrario!!!!! Una buena relación es aquella que está basada en el trabajo y esfuerzo mutuo. Es aquella que no juzga al que se tropieza, sino que ayuda a levantarte una y otra vez. Es aquella que no reprocha, sino que olvida. Es aquella que no castiga, sino que perdona. Una buena relación se construye día a día y como cualquier catedral, se sostiene con pequeños trabajos de mantenimiento. Esto es amor.

     

    1. LOS CELOS SON UN SIGNO DE VERDADERO AMOR Y CARIÑO; los celos, es la vía rápida para alejar a nuestra pareja, provoca el efecto contrario del que una persona celosa cree. Los celos son síntoma de inseguridad, y lo único que conseguimos es trasladarle nuestros miedos a nuestra pareja, que se sentirá cada día más agobiada, más absorbida y con la sensación perpetua que haga lo que haga y mire a quien miré lo estará haciendo mal. El verdadero amor está basado en la confianza y la confianza es entregarse sin reservas. Ser celoso es aceptar vivir con miedo a una posible pérdida. Y ese miedo se traslada a todos nuestros actos. No es un signo de amor verdadero, es un signo de inseguridad.

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Tú sí que me entiendes.

Como explicar ese querer sentirnos más valoradas, más simpáticas e incluso más sexys por nuestro compañero de trabajo que por vosotros, nuestro marido. Es esa sensación de que todo lo que hacemos, decimos, pensamos o incluso dejamos de decir está mal. Nos sentimos juzgadas, nos sentimos infravaloradas, son sentimos que ya no os importamos. Pero lo peor de todo es cuando realmente nos lo creemos, entonces nos sentimos heridas en lo más profundo de nuestro interior, en nuestra autoestima. Ante esta herida, solemos reaccionar con la indiferencia, con los reproches y poco a poco nos sentimos más alejadas de vosotros.

Y como explicar lo que vosotros sentís cada vez que habláis con vuestra compañera y os sentís más valorados, más útiles e incluso más atractivos que en casa. Como explicar esa sensación de que en casa todo lo hacéis mal, desde meter el lavaplatos, algo que parece una tarea sencilla se puede convertir en toda una hazaña, hasta vestir a las niñas con la ropa “correcta”. Esa sensación de “inutilidad” que os persigue hace alejaros del hogar, de nosotras. Os hacer empezar a valorar más a vuestra compañera que a nosotras.

Las cosas se van desarrollando lentamente, vosotros vais forzando ese encuentro con vuestra compañera, nosotras vamos haciéndonos las encontradizas. Vosotros empezáis con esa cervecita de los jueves y nosotras con esas conversaciones donde revelamos nuestra falta de comprensión en casa. Acto seguido lo que buscamos -en muchas ocasiones inconscientemente- son esas frases de consuelo. Frases del estilo de:

  • No entiendo como ella no lo ve, con lo que tú vales.
  • No creo que él se dé cuenta de lo que tiene en casa.

Para pasar a frases donde empieza a haber una implicación emocional

  • Ojalá yo tuviera una mujer como tú. No entiendo cómo te valora tan poco.
  • Si mi marido fuera como tú, sería otra cosa, tu sí que me entiendes

Al fin y al cabo, los dos buscamos lo mismo. Ese cariño, esa

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Esta noche… Helado de Mango

Después de leer tu post anterior <<SEXO VAINILLA>>, el viernes pasado quedé con mi marido para tomar “Helado de Mango”. Y lo primero que quiero hacer es agradecerte esa puerta que has reabierto en mi matrimonio. Una puerta que hace años pensé, no solo que estaba cerrada, sino también olvidada.

Lo primero que hice fue compartir el post con él y estuvimos comentando no solo la falta de diálogo, y sinceridad entre nosotros, sino la falta de apetencia de tomar sencillamente helado. Aquí me llevé una grata sorpresa, ¡¡¡Estábamos de ACUERDO!!! Fue como volver a conectar ese canal de comunicación que desde hace años no utilizábamos. Cuando comenzamos a hablar sobre nosotros, nos dimos cuenta que la falta de práctica, provocaba en nosotros un “rubor” propio de los adolescentes. En ocasiones nos quedábamos callados sin saber muy bien que decir. Entonces le pregunté:

  • “cariño, ¿Tú que echas de menos en nuestra relación?
  • A ti. Sencillamente te echo de menos a ti. Mis conversaciones por la noche cuando todo tu tiempo era para mí y no lo repartías con los niños. Echo de menos esos besos que me dabas como si yo fuera lo más importante de tu vida. Te echo de menos en la intimidad, cuando disfrutabas haciendo el amor conmigo y tu entrega era sincera. Echo de menos cuando venias a mí, sexy y provocativa para disfrutar de una noche de pasión, de esas que hacen de nosotros uno solo. Echo de menos esos juegos en la cama que nos hacían disfrutar el uno del otro. En fin, te echo de menos a ti. Y tú, ¿Qué echas de menos?

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SEXO VAINILLA

  • ¿Cuál es tu helado preferido?
  • Mmm, el de vainilla
  • ¿Y siempre te pides el mismo?
  • Pues si. La verdad es que soy de gustos fijos. y ese me gusta bastante.
  • ¿Y no te apetece probar otro sabor, no sé, de Mango?
  • No creas que a veces no lo pienso, pero cuando llego allí, pues al final por pereza, por no pensar, voy siempre a lo seguro y vuelvo a pedir el de vainilla…

Creo que todos podemos ver con claridad cuantas veces a lo largo de nuestra vida en pareja caemos en la rutina de probar una y otra vez el “sexo vainilla”. Aquel que sabemos que nos gusta, pero que no ayuda a meter ningún otro ingrediente a nuestra relación. Es aquel que, por comodidad, pereza seguimos practicando, y en muchas ocasiones sin mucho interés. Y ¿Como animarnos a ponerle toppings y probar otros  nuevos sabores a nuestra relación? Creo que hay dos componentes básicos:

EL DIALOGO

Si yo os pregunto cuántas veces habláis a la semana de vuestros hijos o del trabajo, ¿Qué me diríais?: “Casi a diario”. Pero si os pregunto cuántas veces a la semana habláis de sexo entre vosotros, ¿Cuántas me diríais?… Es verdad que el día a día, nos puede con las cosas cotidianas; el trabajo, los niños, la suegra, los planes con amigos. Pero a veces olvidamos algo muy importante, que es hablar de nosotros. Pero no un diálogo superficial, donde las cosas se dan por hecho, sino ese diálogo basado en la confianza. Sigue leyendo