El otro Cupido

Quiero empezar este post compartiendo con vosotros este vídeo que me hizo llegar una amiga. Lo habréis podido ver ya por la tele. Sencillamente es fantástico.

El Otro Cupido

Que recuerdos nos trae ese cupido tan especial. Ese cupido que aparece en los primeros encuentros revolviendo toda nuestra paz y tranquilidad. Ese cupido que nos llena de mariposas o nos enfría las manos de puros nervios. Ese cupido que nos hace reír de forma descontrolada y rozando el histrionismo. Ese cupido que nos regala el primer beso de nuestro novio y nos hace sentir la persona más feliz del planeta. O ese cupido que os deja abrazarnos por primera vez y os hace sentir el hombre más afortunado.

Es este cupido el que nos acompaña durante buena parte del noviazgo. Es el que hace que queramos ser mejores personas para impresionaros. O es el encargado de que trabajemos nuestro mejor lado y pulamos nuestros defectos. Es -incluso- el que hace que ¡¡¡nos gusten los defectos de nuestra pareja!!! Algo que actualmente nos parece impensable, ya que probablemente es lo que nos haga mirar a otro lado con cara de: “Uff no puedo más”.

Pero… ¿Cuántos de nosotros dejamos entrar al OTRO CUPIDO? ¿Cuántos de nosotros permitimos que la rutina no se instale en nuestro matrimonio?  ¿Cuántos de nosotros somos capaces dejar de vivir nuestro matrimonio como si fuera “el día de la marmota”?

El vídeo es capaz de sintetizar en unos segundos pequeños detalles que hacen de nuestra unión, algo más que una simple convivencia. Creo que explica con tremenda sencillez como una relación se forja con los pequeños detalles que día a día construyen nuestra felicidad. Es capaz de resumir la importancia de un mensaje de whatapp expresando lo que siempre callamos. Es capaz de hacernos sonreír mirando a nuestra pareja y pensar “cuanta razón tiene este otro cupido”. Es capaz de hacernos pensar que nos tenemos que esforzar por el otro.

Es este el cupido que debe permanecer a nuestro lado y no alejarlo de nosotros. Es este el cupido que hace que mi marido me siga viendo sexy con esas rodillas pochas o ese pecho que ha sufrido no solo el efecto de los embarazos, sino también el efecto de la implacable gravedad. Es ese cupido que hace que vea atractiva la alopecia galopante de mi marido, y que ya, hace unos meses, decidió raparse la cabeza, es más le miro y pienso “mmm pues me gusta más así”.

Es este el cupido que es capaz de trabajar a nuestro lado cuando las cosas se vuelven grises en nuestra relación. E incluso es este, el cupido que tendrá que esforzarse por deshacerse de otros posibles rivales, que intenten despertar falsas mariposas en alguno de nosotros. Es este el cupido que debe hacernos disfrutar de nuestra pareja, y esforzarse por convertir nuestra relación en algo más que un intercambio de palabras y gastos. Es este el cupido que debe hacer que nuestra rutina algo de lo que sepamos disfrutar. Es este el cupido que tendrá que devolvernos una y otra vez las fuerzas para vencer nuestra pereza en la cama.

Pero todos sabemos que este otro cupido es tan solo nuestra voluntad de querer seguir a vuestro lado. Que este otro cupido requiere de nuestra ayuda diaria y este otro cupido es tan solo es esfuerzo de seguir trabajando en un constante QUIERO QUERER QUERERTE.

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