Cuando dejamos de ser pareja para ser SOLO padres

Hace algunos años, en la soledad de mi dormitorio hacía balance de los últimos años de matrimonio y no era capaz de ver cuando empezó esa pequeña pendiente que nos fue distanciando como pareja. Después de 20 años compartidos y tres hijos, me sigue resonando la misma frase: “Yo no quiero otra madre, quiero una esposa”. Y me sigue saliendo la misma frase de: “yo no quiero estar casada con una tarjeta de crédito”.

A veces vuelo al pasado, a esos años de novios, donde en nuestra vida solo había ojos y tiempo para nosotros. A esos primeros años de casados donde nuestra mirada cómplice lo decía todo. Donde la suavidad de sus caricias me desnudaba para compartir nuestra intimidad. Donde sus besos me hacían viajar a una pasión casi desconocida. Donde nuestros cuerpos se convertían en uno solo.

Pero me despierto en una realidad bien distinta. En una realidad donde comparto la cama con un desconocido. Donde las caricias han dejado paso a la indiferencia y los reproches. Donde las miradas se rehúyen y las conversaciones pendientes se evitan. E intento analizar cómo hemos llegado a este atasco emocional. Y me doy cuenta cuanta de la responsabilidad que hemos tenido los dos.

Las cosas no comenzaron por un hecho concreto, sino más bien cuando dejamos entrar en nuestras vidas a

“Doña Rutina” y “Don Cansancio”. Se instalaron definitivamente en nuestro matrimonio, tras el nacimiento de nuestro segundo hijo. Es verdad que el día a día nos comía y yo estaba completamente volcada en nuestros dos hijos. Ya que lo necesitaban “todo de mí” y no me di cuenta de que eso me alejaba cada día más de él. Mientras él empezó a llegar tarde a casa, y se dejaba absorber más y más por el trabajo y eso le distanciaba tanto de mí. Y simplemente no éramos conscientes de esa brecha que nacía entre nosotros.

Pero estos huéspedes, al igual que nosotros, empezaron a tener hijos “Doña indiferencia” y “Don Reproche”. Y entre los cuatro se empezaron a hacer dueños de nuestro hogar. Yo tan solo cuidaba de mis hijos y de mi trabajo, me sentía sola y le echaba la culpa porque él no me cuidaba como antes. Él se centró en el trabajo y en el fútbol de los niños y dejó de luchar ante mi indiferencia. Las discusiones en casa cada vez eran más ásperas y llenas de reproches por lo no hecho, pero sobre todo lo más duro era todo aquello que callábamos.

Entonces lo vi claro. No quería seguir así. Quería recuperar al hombre que hacía estremecer mi cuerpo. Quería volver a ser esa mujer que era capaz de todo. Quería luchar por recuperar la sonrisa en mi rostro y el deseo en su mirada. Quería volverme a sentirme enamorada del hombre que lo dio todo por mí. Quería volver a ser desnudada por esas caricias y besada por esos labios. Quería volver a ser feliz, pero feliz con él.

Hoy, pasados unos cuantos años de esa reflexión, os puedo decir, que la lucha ha merecido la pena. Fue un trabajo duro para los dos. Creo que lo más difícil fue ser sincera y aceptar que me había convertido en la madre de mis hijos, de mis hermanas incluso de mi marido y que no necesitaba a nadie. Para él lo más duro fue reconocer que se sentía dolido. Que tenía el corazón roto y se refugió en la indiferencia y en el silencio, sabiendo el dolor que eso provocaba.

Pero la voluntad firme de ser sinceros y empezar a limpiar nuestro hogar de reproches e indiferencias nos ayudó a coser esa brecha que se había ido haciendo más grande. El luchar contra la rutina y el cansancio nos devolvió esos momentos de pasión que ya teníamos olvidados. Y el mirar siempre nuestras cicatrices nos hace recordar que el matrimonio es mucho más que un cuento de hadas. Que tiene que estar basado en el amor, la generosidad, la lucha, la pasión y en la voluntad de QUIERO QUERER QUERERTE.

6 comentarios en “Cuando dejamos de ser pareja para ser SOLO padres

  1. Ana, me ha encantado me siento bastante identificada y veo con ilusión y ganas el poder retomar mi matrimonio para volver a empezar y volver a querer y quererle como al principio.
    Te animo a seguir escribiendo y hacer estss reflexiones que pienso que muchas tenemos y que no nos atrevemos a decir.
    Un beso grande

    Le gusta a 1 persona

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