Jose, un buen ejemplo

Hoy quiero hablaros de Jose y como me ha sorprendido. Creo que a veces nos quedamos con la fachada de las personas que a lo largo de la vida nos cruzamos.

Jose es un tipo sencillo, Directivo de una multinacional y que no esperas que tenga a su cargo a más de doscientas personas. Cosa que ya le señala con una cualidad -cada vez menos común- que es la humildad. De las primeras cosas que me sorprendieron fue que siempre le gustaba llevar el abrigo de su padre, le venía algo grande de mangas, y no era un abrigo “vintage” pero SI era el abrigo de su padre, al que lleva en su memoria a diario. Me parecía un acto sencillo, cargado de amor y respeto. Lleno de admiración y sin complejos.

Con el paso de los meses y las conversaciones en diferentes momentos, ya sean encuentros con clientes o simplemente compartiendo mesa a la hora de comer fui descubriendo un hombre enamorado de su mujer. Que por cierto guapísima. No solo está enamorado de ella, sino que lo dice. Te cuenta como es lo más importante de su vida. El duro golpe que tuvieron cuando le detectaron un cáncer de pecho y como juntos salieron adelante. Otra cualidad que aflora de este directivo es la fortaleza y la lucha.

Es una persona, con un gran sentido común, te explica como va metiendo en su hogar a los novios de sus hijas.

Te dice: “es simple, yo no soy de Madrid, y necesito conocer a las personas que están con mis hijas. Quiero conocerlos y la mejor forma, creo que es, que vengan a casa, que participen de los viajes familiares, de una comida el domingo…” Me pareció una forma sencilla de ver las cosas y de aceptar decisiones que los hijos toman, le gusten más o menos. Otra cualidad que asoma es la empatía y el respeto a la libertad de sus hijas. Algo que a los padres no siempre nos resulta sencillo.

Otra conversación que tuvimos, de forma natural y sin darle la mayor importancia, fue a lo largo de una reunión, que cogió la llamada de teléfono de su hermano mayor. Estuvo hablando con él unos cinco minutos. Y tras colgar me explico que su hermano tiene una enfermedad mental, que, aunque tenga una doble licenciatura, decisiones del día a día le pueden bloquear. Que pasa dos semanas con él en su casa, con su mujer y sus hijas y otras dos semanas en su ciudad natal, para que también vaya teniendo su espacio. Comentaba que tenía claro que el día que faltaran sus padres, el se haría cargo de su hermano y así lleva haciendo los últimos años. Ahora son muchas las virtudes que se me ocurren. No solo de él, sino de su mujer y sus hijas. Virtudes como la generosidad, la responsabilidad, el amor, el sacrificio, la normalidad.

Virtudes estas que en muchas ocasiones nos superan, que nos buscamos excusas para taparnos los ojos y NO hacer lo que debemos sino lo que queremos. Virtudes como hablar en público del amor que siente a hacía su mujer sin ningún complejo, todo lo contrario, se siente orgulloso de la mujer que tiene a su lado. Virtudes como la responsabilidad de velar por su hermano y hacer lo que debe. Pero lo hace desde la humildad sin darse aires de grandeza por un acto que considera su deber.

Así podría enumerar otras virtudes. Pero me quedo con una. LA HUMILDAD. Un hombre que te gana poco a poco. Que te conquista con una sencillez, es verdad que es un “vendedor nato” y lo lleva en la sangre, pero lo que no es, es un “vende motos”. No va por ahí dando lecciones de moral, y alguna nos podría dar, sencillamente es. Es un luchador nato ante la vida, y bien podría decirse que tiene la voluntad de “QUIERO QUERER QUERERTE”.

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