Acortar Distancias

¡¡¡¡¡¡¡Como la cama se puede convertir en un espacio tan grande!!!!!!!!!

¿Habéis pasado por esa sensación? Esa, donde la cama se convierte en el tamaño de un estadio de futbol. Donde cada uno va con un equipo y el árbitro se fue hace años. Esa sensación donde primero solo se oyen reproches y después tan solo el silencio. Esa sensación de tener a alguien tan cerca y al mismo tiempo a años luz de ti.

Es algo -me atrevería a decir- que en mayor o menor medido nos ha podido pasar a muchos de nosotros. Tener esa sensación de vivir con alguien que se nos está escapando y no saber muy bien por donde tirar, porque parece que se escapa más rápido. Tener esa sensación con alguien que no le importa dejarnos escapar, porque ya lo da por perdido. Tener esa sensación de haber dejado de luchar. Tener esa sensación que parece que se acerca el final y no querer llegar a él.

Cuando esa distancia nos parece casi insalvable, nos parece más un “ser” que un “estar” es cuando ha llegado el momento de parar. De no dejar a la deriva esta situación ya que en tal caso suele terminar en un puerto que igual no deseamos. Es el momento de enterrar ese orgullo que tan solo daña al matrimonio. Es el momento de dar ese primer paso y coger de la mano a nuestra pareja y empezar a acortar distancias.

Es, en ese preciso momento, cuando hay que marcar una estrategia conjunta. Yo te planteo:

  • Piensa una sola cosa que a ti te gustaría que ella cambiara. Solo una.

Ahora te preguntaría lo siguiente:

  • ¿¿Que estás dispuesto a hacer para ayudarla a que se produzca ese cambio??

Para nosotras sería exactamente igual. Que nos gustaría que cambiara y que estamos dispuestas a hacer para que lo consiga.

Creo que, en muchas ocasiones para acortar estas distancias, exigimos que la otra persona cambie, sin darnos cuenta de lo que le puede suponer. Exigimos que seáis más cariñosos, o exigimos que seamos menos controladoras, o que lleguéis antes a casa o que os dediquemos más tiempo. Pero creo que pocas veces hablamos de cómo podemos ayudarnos a conseguir esos pequeños cambios.

Es verdad que la rutina nos invade de actividades, nos agota el tiempo y nos llena de reproches. Pero para poder volvernos a acercar, volvernos a acariciar, a besarnos y a disfrutar juntos es necesario una gran dosis de humildad por ambas partes. Es necesario volver a confiar el uno en el otro. Es necesario volver a ponernos en los zapatos del otro y cuando volvamos a tropezar -que lo haremos- intentar no caer en frases cargadas de decepción.

Estamos los dos juntos y a veces es necesario volver a empezar para poder seguir. Es volver a empezar a darnos un beso de buenas noches. Es volver a empezar con esos pequeños piropos que nos hacen sentir querida. Es volver a empezar a callar esos reproches por respeto. Es volver a empezar con esas miradas que nos hacen sentirnos deseadas. Es volver a empezar a abrazarte cada noche. Es volver a empezar a dejar de tener dolores de cabeza. Es volver a empezar a desearte y entregarme con pasión. Es volver a empezar a QUIERO QUERER QUERERTE.

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