Cariño, ¡¡¡estoy embarazada!!!.

Aquí hay algo muy importante, por favor, todos los padres, maridos, parejas, HOMBRES!!! Nunca digáis “que alegría ESTAMOS embarazados” ¡¡¡¡¡¿Cómo que ESTAMOS?!!!!!! No os equivoquéis, nosotras somos las que estamos embarazadas, y vosotros sois los que sufriréis –que no es poco- nuestro cambios de humor, si somos primerizas, además, notareis nuestros miedos, y sobre todo lo que notareis son nuestras manías, que, sin saber muy bien porque, nos aparecen de forma incontrolada.

Te das cuenta que no puedes soportar ese olor del suavizante “fragancia talco” que llevas usando los últimos 5 años, y no quiero imaginar cuando nos entran las manías con el orden, ver esa cocina con una puerta entre abierta, o el lavaplatos con los vasos y cubiertos mal colocados, o ese plato que no está colocado entre los dos raíles y está perfectamente paralelo al resto de platos. Claro que lo peor está por llegar, cuando nuestro cuerpo empieza a adquirir cierto volumen y nuestro estado anímico empieza a flojear.

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Cuando un hombre te abraza después de hacer el amor

El otro día me escribió Silvia, preguntándome porque no hablaba de lo que nos suele gustar a las mujeres después de hacer el amor. Me contaba lo difícil que le resulta hacerle entender a su marido lo importante que es para ella, esos minutos de reposo, de cariño, de sentirse junto a él, esos minutos de sentirse segura, femenina y querida. Es verdad que somos diferentes tanto física, afectiva como cerebralmente. No hay más que ver el vídeo de Mark Gungor  donde explica –con mucho humor- las diferencias de un cerebro masculino y femenino.

Como veis, el cerebro del hombre tiene muchas cajas, todas ellas inconexas. Pero tienen un tesoro que guardan celosamente, a parte de su caja de “colegas de siempre” bueno y su caja de “colegas del trabajo” ¡ah perdón! también la caja de los “colegas de colegio”, bueno estas cajas se reproducen en su cerebro según pasan los años, pero como decía, su gran tesoro está en SU CAJA de la NADA, esa en la que no nos dejarán entrar nunca. Esa caja que les hace ser capaces de ver 35 canales a la vez y si les preguntas que ven, lo podremos comprobar, porque te dirán: “Pues todos ¿no lo ves?”. Es, esa caja que les hace ser capaces de pensar en NADA, cuántas veces hemos visto a nuestro marido mirando sin ver y le preguntamos:

-¿En qué piensas?

– En nada

– ¿Cómo no vas a pensar en nada, en algo tendrás que estar pensando? ¡¡¡¡Es imposible no pensar en nada!!!!……

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La importancia de un TE QUIERO

Mirar si os suena esta conversación:

  • Cariño nunca me dices que me quieres, ¿Por qué no me lo dices?
  • ¿Para que quieres que te lo diga, si ya lo sabes?
  • Porque me gusta que me lo digas.
  • Vale, pues te quiero.
  • No, así no, dímelo sintiéndolo….

A ver chicos, nos gusta, necesitamos que nos digáis que nos queréis, no solo vale con saberlo, a veces necesitamos oírlo, pero oírlo de verdad, no para que nos callemos, ¡¡eso es casi peor!! Cuando nos decís con un abrazo que nos queréis, sentimos vuestro calor y sentimos vuestro amor, nos hace inmensamente felices, nos da seguridad y muchas veces ayuda a calmar la fiera que todas llevamos dentro.

Cuantas de nosotras nos miramos al espejo y empezamos a ver el efecto del paso del tiempo en nuestra cuerpo. Esas arrugas, en la que fue nuestra tersa piel y que por mucho que digan que “la arruga es bella”,  está claro que solo la pudo decir un hombre y todas sabemos que esa frase NO ES CIERTA ¡¡no hay mas que ver el éxito del botox!!. Vemos esos brazos, que al ponerlos en ángulo recto pensamos ¿Qué es eso que le cuelga a mi brazo? ¡¡¡Si antes no estaba!!!! Y es cuando nos ataca el pensamiento de ¡¡¡nos estamos haciendo MAYORES!!!!!!
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Ellos a veces dicen NO

¿Cuántas veces hemos oído esto de nuestros maridos? “Cariño estoy agotado, hoy no puedo”. En general, la mayoría de las parejas, pocas veces, ya que suele ser el hombre el que con mayor frecuencia tome la iniciativa y se encuentre con nuestra negativa.

Hay días que la mujer se siente con ganas de acostarse con su pareja, lleva todo el día pensando en ese momento y probablemente cuando llegue nuestro marido estemos más receptivas y cariñosas con ellos cuando preguntamos “¿qué tal el día?,  ¿cómo te han ido las cosas?” ¡¡Incluso hasta les escuchamos!!!. Seguramente ellos nos contestarán sin percatarse de nuestra sonrisita e interés repentino y nos dirán que están agotados y que han tenido un día muy duro.

Nostras es más que probable que no hayamos entendido bien lo de “estamos agotados”, damos por hecho que es solo una forma de hablar, así que no solemos darle mucha importancia ¡¡¡ellos siempre tienen días duriiiiisiiimos en el trabajo!!! Y seguimos con nuestra estrategia.  Lo que se nos está escapando es que él no es consciente que al llegar a casa estamos más cariñosas, más receptivas y con ganas de encontrarnos con él. Él simplemente está muerto y con ganas de meterse en la cama. No ha leído ninguno de nuestros “sutiles” mensajes no verbales. Sigue leyendo

Perdona Cariño, ¿Nos conocemos?

Hoy quiero contaros la historia de un matrimonio que pasaron de ser esposos amantísimos, a padres y se encontraron viviendo como compañeros de piso. Esta es la historia de Pedro y Marta, y a lo mejor la nuestra propia, porque ¿Cuánto tenemos de Pedro y Marta ?

Ellos son una pareja como tú y como yo. Empiezan su vida en común estando absolutamente enamorados, convencidos que la llama de la pasión no se apagará nunca. Teniendo una vida sexual muy activa, donde todo es pasión. Están “súper” enamorados y felices, como empezamos nosotros ¿Os acordáis cuando vuestra pareja era perfecta? ¡No tenia defectos! y los que tenía nos gustaban porque le hacían especial, si, si, todos hemos pasado por esa fase, NOS GUSTABAN SUS DEFECTOS, y cuando se iba de casa sin hacer la cama ¡SONREIAMOS! Sigue leyendo

Ellos siempre quieren y Ellas siempre dicen “NO”

Este es uno de los grandes tópicos de las parejas, ellos siempre quieren y nosotras siempre decimos que no, salvo cuando nos apetece, claro está, que en ese caso estamos de lo más cariñosas y receptivas con nuestros maridos. Y efectivamente -en este tópico- hay algo de verdad.

A la mayoría de las mujeres nos varía mucho la apetencia sexual a lo largo del mes, aquí influyen nuestras “amigas” las hormonas, esas que nosotras sentimos y vosotros padecéis. Además nos influye el día a día, donde tenemos que llegar al final del día habiendo sido, “súper”: súper madres, súper esposas, súper profesionales, súper amigas y por supuesto estar súper monas y súper estupendas, así que al final del día lo que nos pasa es que llegamos “SUPER” agotadas.

Nuestro marido, llega como todos los días, habiendo sido “súper” profesional, entra en casa con ganas de encontrarse con su mujer. Llegado el momento estamos muertas, sin fuerzas, sin ganas y nos encontramos en la cama con una mano en la pierna y se te viene el mundo encima pensado ¡¡¡¡AHORA!!! Si no puedo!!!!!! Le miramos como si nuestro marido fuera un extraterrestre y le decimos –en el mejor de los casos- ¿Qué haces? Sigue leyendo

Es sexo como una “concesión”

A lo largo de estos dos años he podido comprobar que los hombres actúan de formas similares, y que las mujeres sentimos parecido pero a veces hay entre nosotros un río que no tiene puente.

Cuantas veces le hemos dicho a nuestra pareja “hoy no, me duele la cabeza” y todas sabemos que dolor, dolor… no es, es más bien una leve molestia. O cuantas veces hemos dicho “hoy no, no me apetece…” y lo que hay detrás es un reproche disfrazado de inapetencia. ¿Cuántas veces nos hemos refugiado en estas frases, por falta de ganas, por no ser más generosas?

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La seducción: un aliado contra la rutina

¿Os acordáis de esas primeras miradas a vuestra novia?

¿Y de esas esperas delante del teléfono fijo, siendo capaces de matar a quien osara hablar por teléfono, ya que no podía estar comunicando, porque estabas esperando LA LLAMADA? Y cuando por fin suena el teléfono sale una voz de loca “Que nadie lo coja, lo cojo yoooooo”

Todo esto, lo vivimos en la etapa del noviazgo, como lo normal. Nosotras pasamos gran parte de nuestro noviazgo coqueteando con él; Vosotros haciendo lo imposible para que ella se sienta especial cuando está contigo, nos preocupamos siempre de ser agradables, de tener siempre una sonrisa para que nos noten felices y hacer feliz a nuestra pareja.

¿Pero qué pasa durante el matrimonio?

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La menopausia a los 42

El otro día, una buena amiga, me presentó a «María», casada y con un hijo. Es una de estas personas que no te deja indiferente, es simplemente encantadora, amable y lo que más me gustó es la normalidad con la que me contaba su experiencia en este tema tan delicado y tan poco compartido. Sin entrar en detalles propios de la intimidad de la pareja, compartió conmigo como vivió su menopausia precoz. Y no solo eso, sino como lo vivió su marido.

Tuvo la menopausia con 42 años. Hasta la fecha -tanto ella como su marido- tenían una buena relación, en todos los sentidos. Cuando ella empezó con los primeros síntomas de la menopausia, sofocos, cansancio, cambios de humor, etc. su libido también se vio disminuido. Estuvo varios meses dejándose llevar por esta situación y las relaciones con su marido prácticamente desaparecieron. Me contaba como su marido había sabido ser paciente, y como esperó a que ella estuviera preparada para volver a él.

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Las cosas no hay que sobreentenderlas, hay que saberlas

A lo largo de las muchas conversaciones, tanto con hombres como con mujeres, la frase que mas me he encontrado ha sido “bueno tampoco es necesario hablar de sexo con él porque se sobreentienden las cosas, lo que a uno le gusta y lo que el otro quiere….”

Creo que sobreentender lo que siente la otra persona sobre este tema, le apetece, le gusta o le crea rechazo, puedes ser un desatino y puede que no acertamos en nuestro parecer.

Estoy segura de que si buscamos en nuestros recuerdos, somos capaces de encontrar más de un ejemplo. Esa caricia en la rodilla, que tras varios segundos aplicada a la misma zona, te pone hasta nerviosa; cambiamos de postura hasta el punto de contorsionar nuestro cuerpo para que no pueda alcanzarla y seguir “frotando” nuestra rodilla con su mano…. Pues a ellos les pasa exactamente lo mismo.

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