¿Quién de nosotras se imagina que el amor que vosotros sentís, un día se puede tornar en desidia y resignación? O ¿Quién de vosotros puede comprender como nosotras hemos sido capaces de desplazaros en nuestras prioridades? Cuando se comienza en esta andadura del matrimonio, todo ¡¡¡es perfecto, es maravilloso!!! pero la vida es algo más que un cuento de hadas. Donde cualquier cuento que se precie termina con un “Se casaron… y fueron felices y comieron perdices”. Pero lo que nunca nos cuentan es como llegan a ser felices.
Lo que tengo claro es que la felicidad no es permanente. Creo que, en ocasiones, confundimos la felicidad con la falta de problemas. Si todo sale como queremos y cuando queremos, entonces nos “sentimos felices” pero es una sensación pasajera, una sensación que no permanece. Al igual pasa en las relaciones de pareja. Cuando sentimos “mariposas” en el estomago es que seguimos enamoradas, pero llegará un día en que esas mariposas vuelen para dar paso a un amor más sereno y maduro. Y si no estamos preparados, seguiremos buscando esas mariposas que un día él nos hizo sentir. O buscaréis esa sensación en una mujer que os estremece el cuerpo solo con mirarla.